13/1/16

LANDMINE GOES CLICK



GEORGIA, 2015

TÍTULO ORIGINAL: Landmine Goes Click
DIRECTOR: Levan Bakhia
PRODUCTOR: Levan Bakhia, Nika Apriashvil, Irakli Chikvaidze
GUIÓN: Levan Bakhia, Adrian Colussi
REPARTO: Sterling Knight, Spencer Locke, Kote Tolordava
DURACIÓN: 110 minutos
VALORACIÓN7/10

HOSPITALIDAD GEORGIANA



Estás tranquilamente de vacaciones con unos amigos en un país extranjero castigado años atrás por una guerra civil, caminas por un bello paraje cuando de repente oyes un click y sabes que has pisado una mina antipersona ¿Qué puedes hacer?
El argumento de Landmine Goes Click es bastante claro. Vas de paseo un día cualquiera de tus vacaciones y sin saber muy bien cómo terminas pisando por accidente una mina que podría matarte en cuestión de segundos. Ante esta situación, el director Levan Bakhia nos plantea la constante pregunta de ¿qué haría yo en su lugar?, utilizándola como eje principal alrededor de la que gira toda la historia y rotándola de un personaje a otro durante sus 110 minutos.

Los primeros minutos de película nos presentan a Chris, Alicia y Daniel, tres amigos que han ido de vacaciones justo antes de la boda de dos ellos y en mitad de esta paradisíaca escapada uno de ellos termina con el pie sobre una mina. En este escueto primer tramo la cinta es algo raruna, me explico: la manera en la que Chris pisa accidentalmente la mina y las decisiones que se toman los minutos siguientes me parecieron extrañas y algo forzadas en un primer momento, pero lejos de ser un fallo de guion, en pocos minutos tenemos la respuesta de por qué las cosas han ocurrido así, dejando claras la intenciones del director de mostrarnos personajes algo más complejos de lo que parecían a primera vista.
Hablar de Landmine Goes Click sin spoilear nada es difícil, casi imposible. Mucho menos cuando la primera sorpresa argumental ocurre cerca de los 20 minutos de película (digo sorpresa porque para mi suerte, no había visto ningún avance ni tráiler antes) pero voy a intentar no fastidiaros nada importante. Dejando de lado el cómo y el por qué termina con un pie en la mina, la situación a partir de ahí no hace más que complicarse para nuestros  protagonistas, que si ya de por si es jodido estar atrapado en mitad del monte sin poder moverte ni nada con lo que pedir ayuda, se les unirá a la fiesta un invitado que no viene precisamente con buenas intenciones y que será el detonante para que la cinta vaya cogiendo el rumbo que realmente quiere, empezando un juego que de primeras es solo molesto, pero que poco a poco va subiendo el nivel hasta llevarlo al límite con fatales consecuencias.

Por si fuera poco, una vez llegados a tal punto del desastre, la cinta toma otro camino (todavía más hostil si cabe) que sin echar por tierra lo anterior, le da el toque diferente para terminar de hacerla una de las películas más angustiosas que he tenido el “placer” de ver. Sin necesidad de mostrar escenas demasiado explicitas, mas allá de un par de momentos puntuales y necesarios, la película de Bakhia me ha hecho sufrir como hacía tiempo que no sufría. Esto en parte es gracias al buen hacer del reparto: un versátil Sterling Knight, una creíble y sufrida Spencer Locke y un imponente Kote Tolordava que es de lejos lo mejor de la función. Todos fluyen con naturalidad hacia el desastre que propone el director.
No veremos litros de sangre (como ya he dicho, solo la necesaria) pero me atrevo a decir que pocos títulos tienen tal aura de violencia y desasosiego como este. Solo por atreverse a contar la historia de la manera en que lo hace y por el juego que plantea en sus dos partes, para mí ya merece un visionado como mínimo. Eso sí, en mi caso, la sensación final de desesperanza al terminarla ha sido bastante grande; no es una película para ver si no estáis finos de ánimos porque a la mínima que os impliquéis en su juego, os tocara en mayor o menor medida.

Lo bueno: Aunque le cuesta una vez te atrapa no te suelta, el juego que nos propone y el estallido de todas esas acciones. Los actores en su mayoría están perfectos y es fácil conectar con ellos hasta cuando la situación es totalmente surrealista. Toca varios subgéneros y los resuelve con soltura sin que nada quede demasiado metido con calzador ni gratuito (cosa que hubiera sido fácil por los temas que toca) y puede presumir de contar con los 25 minutos finales más tensos que he vivido en mucho tiempo, hasta cuando me imaginaba por donde iban a tirar, seguía con los ojos clavados en la pantalla.
Lo malo: No demasiado, el ritmo y el montaje pese a que no se van de madre, no son los que se usarían en cualquier película comercial y esto puede confundir de primeras, pero más allá de eso no creo que tenga demasiados defectos. Si sois sensibles o andáis mal de ánimos puede llegar a tocaros la fibra (esto es una cuestión personal así que tampoco hagáis mucho caso) pero lejos de ser un defecto, es el propósito del director.