AUSTRALIA, 2024
TÍTULO ORIGINAL: A grand mockery
IMDB: https://www.imdb.com/es-es/title/tt3338459990490/
VALORACIÓN: 2/10
MENUDA ESTAFA
A Grand Mockery, una auténtica prueba de resistencia que, haciendo honor a su título, parece empeñada en convertir al espectador en el protagonista de su propia gran burla.
La experiencia ya arrancaba fuerte antes incluso de que arrancara la cinta. Y es que el director ha aprovechado la presentación para dedicarse a vender tazas y camisetas antes de la proyección, uno podía pensar que aquello formaba parte de alguna performance extraña, una especie de calentamiento para lo que estaba por venir. Y vaya si lo era. Porque cuando comienza la película, nos encontramos ante un artefacto inclasificable que ha terminado siendo el resumen perfecto de esta sesión, un estoico ejercicio de paciencia.
La película transita por terrenos surrealistas, grotescos y directamente incomprensibles, pero el principal problema es que, detrás de toda esa voluntad de desconcertar, nosotros no hemos encontrado prácticamente nada a lo que agarrarnos. A ratos tediosa, a ratos indescifrable y a ratos directamente asquerosa, la película se nos ha hecho eterna. Una de esas experiencias en las que miras el reloj con la esperanza de que el metraje haya avanzado más de lo que realmente lo ha hecho.
Porque experimentar, provocar o llevar el cine de género hasta terrenos extremos nos parece cojonudo. Aquí hemos venido precisamente a eso. Pero una cosa es descolocar al espectador y otra muy distinta es dejarlo completamente fuera de juego durante prácticamente toda la película. No hemos conectado ni un segundo con lo que estaba pasando en pantalla. Si es que estaba pasando algo.
Y, para cerrar el círculo de esta monumental tomadura de pelo, al salir de la proyección nos encontramos al director tirado en el suelo intentando otra vez vender sus cosas. No sabemos si aquello era otra parte de la película, una performance, una estrategia de marketing o simplemente el final perfecto para semejante experiencia. Pero, sinceramente, después de haber sobrevivido a A Grand Mockery, ya nos daba absolutamente igual.
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