CANADÁ, 2025
TÍTULO ORIGINAL: Black Phone 2
IMDB: https://www.imdb.com/es-es/title/tt29644189/90490/
VALORACIÓN: 7.5/10
THE GRABBER ESTÁ DE VUELTA
Scott Derrickson vuelve a ponerse al frente de Black Phone 2 y, curiosamente, parece decidido a hacerse un Sinister consigo mismo. Si allí eran las cintas de vídeo las que nos abrían la puerta a lo perturbador, aquí son los sueños los que se convierten en el vehículo perfecto para sumergirnos en una pesadilla cada vez más turbia. Y cuando Derrickson se pone a jugar con el terror onírico, más vale agarrarse fuerte al teléfono.
La secuela recoge los personajes y las heridas de la primera entrega para llevarlos a un terreno mucho más sobrenatural. Los sueños se convierten en un espacio donde realidad y pesadilla se dan la mano, permitiendo al director regalarnos algunas imágenes verdaderamente inquietantes, de esas que se quedan pegadas a la retina y consiguen que mirar hacia el pasillo a oscuras no parezca una idea especialmente brillante.
Y si hablamos de pesadillas, era inevitable que The Grabber volviera a hacer de las suyas. Derrickson dota al personaje de una dimensión sobrenatural que lo acerca peligrosamente al terreno de Pesadilla en Elm Street, convirtiéndolo en una presencia que trasciende la simple figura del asesino para transformarse en algo mucho más siniestro. Un monstruo que puede aparecer cuando menos te lo esperas y que convierte el mundo de los sueños en un auténtico campo de batalla.
Ethan Hawke vuelve a ponerse la máscara y, aunque su presencia quizá no sea tan constante como nos gustaría, cada aparición vuelve a demostrar por qué The Grabber funciona tan bien. Hay algo en su interpretación que hiela la sangre, una mezcla de amenaza, locura y presencia sobrenatural que convierte cualquier aparición en un pequeño acontecimiento. Eso sí, entre tanta pesadilla y tanto tormento se echa de menos algo más de mala leche en forma de muertes. Porque, seamos sinceros, si nos invitan a una pesadilla de estas dimensiones, queremos sangre.
Visualmente estamos ante una película hipnótica y pesadillesca, con una fotografía que sabe exprimir los espacios oscuros y una puesta en escena que recupera ese gusto de Derrickson por construir terror a partir de atmósferas, silencios y presencias que acechan desde el fondo del plano. El director vuelve a demostrar que sabe crear imágenes que incomodan sin necesidad de enseñarlo absolutamente todo.
Black Phone 2 amplía el universo de la primera película, abraza sin complejos el componente sobrenatural y se entrega a una pesadilla donde los sueños son territorio enemigo. El resultado es una de las propuestas de terror más sólidas del año, especialmente para quienes disfrutamos del género cuando se toma en serio la atmósfera y no tiene miedo de ensuciarse las manos.
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