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12/10/25

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ESTADOS UNIDOS, 2025


TÍTULO ORIGINAL: Slanted
DIRECTOR: Amy Wang
GUION: Amy Wang
REPARTO: Shirley Chen, McKenna Grace, Maitreyi Ramakrishnan
DURACIÓN: 104 minutos

AMERICANIZARSE NUNCA ES BUENA OPCIÓN



Hay películas que prometen sangre, carne desgarrada y bisturíes haciendo de las suyas y luego resulta que la verdadera herida está bastante más adentro. Slanted parte de una premisa que, sobre el papel, parecía carne de cañón para un buen festín de body horror, una adolescente china, harta de sufrir marginación racial y social, decide someterse a una operación para “americanizar” sus rasgos. Y claro, nosotros ya nos relamíamos pensando en deformaciones, cicatrices y algún que otro festival de carne.

Pero no. El bisturí apunta más al corazón que al cuerpo. La película se adentra en los traumas de la asimilación cultural, el racismo cotidiano y esa maquinaria de estándares de belleza occidentales que lleva décadas diciéndonos qué cara debemos tener para ser aceptados. Y lo hace desde una perspectiva incómoda, dolorosa y bastante más cercana al drama social que al terror físico que su premisa parecía prometer.


No quiere decir esto que Slanted se olvide por completo del género. Hay imágenes potentes y un par de momentos realmente perturbadores, pero el terror funciona más como herramienta para hablar de algo que como objetivo final. Aquí el verdadero monstruo no se esconde necesariamente bajo la piel, sino en una sociedad que consigue que alguien llegue a odiar aquello que ve reflejado en el espejo.

La propuesta resulta, por tanto, interesante precisamente porque se atreve a esquivar el camino más obvio. Esperábamos una salvajada de quirófano y nos encontramos con una reflexión sobre identidad, pertenencia y el precio de intentar encajar en un molde que nunca fue diseñado para ti. Arriesgada, diferente y con cosas que decir, aunque quizá demasiado contenida para una premisa que pedía a gritos hundir el bisturí hasta el fondo.

Slanted deja poso y alguna que otra imagen difícil de quitarse de la cabeza, pero nos quedamos con la sensación de que podía haber sido mucho más feroz. Porque si vas a abrir un cuerpo para hablar de las heridas de una sociedad, nosotros queremos ver un poquito más de sangre.

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