NORUEGA, POLONIA DINAMARCA, 2025
TÍTULO ORIGINAL: Den stygge stesøsteren
IMDB: https://www.imdb.com/es-es/title/tt29344903/90490/
VALORACIÓN: 8/10
CENICIENTA SANGRIENTA
Si algo nos ha enseñado el cine de género es que detrás de cualquier cuento de hadas puede esconderse una auténtica pesadilla. Y La Hermanastra Fea se encarga de quitarle todo el azúcar a la historia de Cenicienta para sustituirlo por carne, sangre, vísceras y una buena dosis de mala baba.
Esta particular vuelta de tuerca al cuento clásico nos coloca al otro lado del espejo, siguiendo a una protagonista atrapada en una sociedad obsesionada con la belleza, la apariencia y la posición social. Porque aquí, para conseguir ascender en la vida, parece que no basta con ser guapa, también hay que estar dispuesta a pagar determinados peajes. Y algunos de ellos pasan directamente por la cama de quien tiene el poder.
La película utiliza el body horror como arma arrojadiza para hablarnos de la presión estética y de esa enfermiza necesidad de encajar en unos cánones de belleza imposibles. El cuerpo se convierte así en campo de batalla, sometido a sacrificios, transformaciones y auténticas torturas en nombre de algo tan absurdo como conseguir ser considerada bonita. Una idea que, llevada al terreno del género, da pie a algunos momentos realmente desagradables y precisamente por eso, disfrutables.
Y es que cuando La Hermanastra Fea decide sacar la artillería pesada, tenemos gore del bueno, con momentos capaces de hacer que más de uno mire hacia otro lado mientras los aficionados al género nos frotamos las manos. La película sabe jugar con lo grotesco y lo repulsivo sin olvidarse de que detrás de toda esa carnaza existe una crítica bastante afilada.
A todo esto hay que sumarle una maravillosa ambientación gótica, que convierte este retorcido cuento de hadas en un escenario oscuro, enfermizo y visualmente fascinante. Castillos, vestidos, sombras y una atmósfera de cuento macabro que funciona como perfecto envoltorio para una historia que, cuanto más se acerca a la belleza, más se hunde en la podredumbre.
Una propuesta oscura, desagradable cuando tiene que serlo y con suficiente mala leche como para que nos olvidemos por un rato de que los cuentos infantiles siempre terminaban con un y fueron felices para siempre. Un cuento de hadas pasado por una trituradora de carne. Y nosotros encantados de recoger los pedazos.

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