ESTADOS UNIDOS, 2025
TÍTULO ORIGINAL: Mother of flies
A MUERTE CON LOS ADAMS
Estamos dentro de todo lo que haga la Adams Family. Su cine es puro amor por el terror independiente, presupuestos que parecen sacados de debajo del colchón, toneladas de pasión, creatividad a raudales y esa maravillosa sensibilidad DIY que convierte cada carencia en una virtud. Aquí no hay dinero para tirar cohetes, pero sí imaginación para hacerlos explotar.
Con Mother of Flies, los Adams se meten de lleno en terrenos tan oscuros como profundamente humanos, la brujería, la enfermedad, el miedo a la muerte y esa necesidad casi desesperada de aferrarnos a algo cuando la vida empieza a escapársenos entre los dedos. Todo ello envuelto en un bosque que parece tener vida propia. Un lugar húmedo, orgánico, incómodo, que casi podemos oler y en el que el misterio no necesita mostrarse para hacerse presente.
Porque aquí el horror no está únicamente en lo sobrenatural. Está en el cuerpo, en la fragilidad, en la pérdida y en ese terror primigenio que nos provoca saber que, tarde o temprano, todos vamos a tener que enfrentarnos a lo inevitable. Y, sin embargo, Mother of Flies no es una película completamente desesperanzadora. Al contrario. Entre la oscuridad, la enfermedad y la muerte aparece una inesperada luz, la de seguir viviendo contra todo pronostico.
Ese es quizá su mayor acierto. Convertir el horror en una extensión de la propia existencia, en una lucha por continuar cuando hacerlo parece lo más difícil del mundo. Una película inquietante, sensorial y profundamente personal que demuestra, una vez más, que para hacer cine de género no hace falta tener una cuenta bancaria obscena, sino algo mucho más importante, amor por lo que haces y ganas de llevarlo hasta las últimas consecuencias.

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