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11/10/25

EL ÚLTIMO BLOG A LA IZQUIERDA... DE SITGES - PRIMATE


ESTADOS UNIDOS, 2025


TÍTULO ORIGINAL: Primate
DIRECTOR: Johannes Roberts
GUION: Johannes Roberts, Ernest Riera
REPARTO: Johnny Sequoyah, Jessica Alexander, Troy Kotsur 
DURACIÓN: 89 minutos

¡CHIMPANCÉ, GORE Y HOSTIAS! ¿QUÉ MÁS QUEREMOS?



¡FIESTAAAAAAAAAAAAAA! Hay películas que vienen a hacernos reflexionar sobre la condición humana, sobre nuestros miedos más profundos o sobre la fragilidad de nuestra existencia. Y luego está Primate, que viene a decirnos ¿Y si metemos un chimpancé hasta las cejas de mala hostia en una casa llena de gente y dejamos que haga lo que le salga de los cojones?. 

Porque no necesitamos profundidad argumental. No necesitamos una sesuda reflexión social. No necesitamos que el simio sea una metáfora de nada. Solo queremos un mono repartiendo mandanga. Y, amigos, aquí hemos a gozar como gorrinos.

Primate es un auténtico festín de muertes, gore, mordiscos, puñetazos y un chimpancé con muy pocas ganas de hacer amigos. Una criatura rabiosa, un grupo de víctimas convenientemente colocadas para acabar convertidas en picadillo y una sucesión de situaciones que van poniendo la cosa cada vez más calentita. El resultado es una orgía de caos y hemoglobina que entra como un tiro y que, sobre todo, sabe perfectamente qué tipo de película quiere ser.

Johannes Roberts se entrega al espectáculo sin complejos y construye una propuesta de ritmo endiablado, energética y tremendamente disfrutable. Aquí no hemos venido a buscar sutilezas: hemos venido a ver cómo ese jodido chimpancé convierte una reunión de amigos en un auténtico festival de hostias y vísceras. Y cuando la película aprieta el acelerador, la sala de Sitges responde como tiene que responder, con aplausos, risas y ganas de ver más sangre.

Y es que hay algo tremendamente satisfactorio en una película que abraza sin vergüenza su condición de entretenimiento de género. Primate nos ofrecer una criatura desatada, víctimas corriendo de un lado para otro y muertes suficientemente cafres como para que salgamos de la sala con una sonrisa de oreja a oreja. Misión cumplida.

Porque a veces el cine de terror no necesita darle tres vueltas a las cosas. A veces solo necesitamos sentarnos, apagar el cerebro y disfrutar viendo a un chimpancé cabreado repartiendo hostias como panes.

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