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14/10/25

EL ÚLTIMO BLOG A LA IZQUIERDA... DE SITGES - SI PUDIERA, TE DARÍA UNA PATADA


ESTADOS UNIDOS, 2025


TÍTULO ORIGINAL: If I Had Legs I'd Kick You 
DIRECTOR: Mary Bronstein
GUION: Mary Bronstein
REPARTO: Rose Byrne, Conan O’Brien, Danielle Macdonald
DURACIÓN: 113 minutos

MATERNINDAD TERRORIFICA



Hay películas que consiguen que, mientras las estás viendo, sientas unas ganas irrefrenables de levantarte, abrir la puerta de casa y salir corriendo sin mirar atrás. No porque sean malas, sino porque consiguen meterte tan profundamente en la piel de sus protagonistas que su angustia acaba siendo también la tuya. Y Si pudiera, te daría una patada es exactamente una de esas películas.

Mary Bronstein convierte el día a día de Linda en una auténtica olla a presión, una hija con una enfermedad estomacal que requiere atención constante, un marido que brilla por su ausencia, problemas laborales, un hogar que parece empeñado en venirse abajo y una terapeuta que, digámoslo suavemente, tampoco parece tener las herramientas necesarias para evitar que todo termine saltando por los aires.

Y lo maravilloso es que consigue encontrar el humor en mitad de semejante desastre. Un humor negro, incómodo y bastante hijoputa que aparece cuando menos te lo esperas, porque cuando la vida decide darte una patada detrás de otra, a veces solo queda reírse antes de empezar a gritar.

Pero si hay alguien que se deja literalmente la piel en esta película es Rose Byrne. Su interpretación es descomunal. La cámara se pega a su rostro, invade su espacio personal y no parece tener ninguna intención de concederle ni un segundo de intimidad. Cada gesto, cada mirada y cada sonrisa forzada se convierten en un pequeño mapa del agotamiento. Consigue transmitir esa sensación tan reconocible de estar funcionando por pura inercia mientras por dentro todo se está desmoronando.

Ahí precisamente es donde Si pudiera, te daría una patada encuentra su vertiente más cercana al género, no necesita grandes artificios para resultar terrorífica. El verdadero horror está en la acumulación. En esa sucesión interminable de pequeñas desgracias cotidianas que, una a una, parecen asumibles, pero que juntas pueden convertir la vida en una auténtica pesadilla.

La película consigue así construir un retrato ácido, incómodo y tremendamente empático del desgaste de la maternidad, la culpa y esa obligación absurda de tener que poder con todo. Linda no es una santa ni pretende serlo. Está agotada, frustrada, desbordada y en ocasiones resulta tan difícil de soportar como las circunstancias que la rodean. Y precisamente por eso funciona.

Si pudiera, te daría una patada no pretende ofrecernos una maternidad edulcorada ni una protagonista ejemplar. Nos mete directamente en el interior de una cabeza al borde del colapso y nos obliga a permanecer allí mientras todo se va a la mierda. A ratos nos hace reír, a ratos nos incomoda y, sobre todo, consigue que entendamos perfectamente por qué Linda parece estar a punto de explotar.

Una historia sobre el agotamiento cotidiano que convierte la ansiedad en una experiencia casi física y que demuestra que, cuando la vida se empeña en ponértelo jodidamente difícil, conseguir llegar al final del día puede convertirse en una auténtica hazaña.

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