FINLANDIA, 2025
TÍTULO ORIGINAL: Sisu 2: Road to Revenge
IMDB: https://www.imdb.com/es-es/title/tt31844586/90490/
VALORACIÓN: 7/10
EL INMORTAL ESTÁ DE VUELTA
Sisu, el Inmortal, está de vuelta. Y si en la primera entrega tuvo que repartir estopa entre nazis, ahora cambia de enemigos y se mete de lleno con todo un ejército soviético. Porque cuando a este hombre le tocan los cojones, la diplomacia deja de ser una opción.
Jalmari Helander vuelve a ponerse al volante de esta máquina de demolición cinematográfica y deja claro desde el primer minuto que aquí hemos venido a una cosa, a disfrutar como auténticos cabrones. Olvidaos de metáforas sesudas, diálogos existenciales, personajes atormentados o imágenes oníricas que nos hagan preguntarnos qué coño acabamos de ver. Sisu: Camino a la Venganza sabe perfectamente lo que quiere ser y no pierde ni un segundo en disimularlo, acción desvergonzada, explosiones como si no hubiera un mañana, sangre a cubos y hostias de campeonato.
Sisu vuelve a ser ese puto tanque humano capaz de sobrevivir a cualquier cosa. Pero esta vez tiene una motivación todavía más sencilla y contundente, vengar a su familia. Y cuando hablamos de venganza en el universo Sisu, podéis imaginar que las cosas no van a solucionarse con una conversación alrededor de una mesa.
La secuela recoge todo lo que funcionaba en la primera película y sube el volumen hasta reventar los altavoces. Más acción, más barbaridades y unas muertes creativas que se mueven constantemente entre lo absurdo, lo salvaje y esa genialidad macarra que hace que uno no pueda evitar sonreír mientras contempla semejante festival de carnicería.
Y si Sisu ya era un hijo de puta difícil de matar, enfrente le colocan a Stephen Lang, que se lo pasa en grande interpretando a un villano tan despiadado como carismático. Un cabronazo de los que da gusto odiar y que funciona como perfecto contrapunto al protagonista.
Sisu: Camino a la Venganza no quiere inventar nada ni aportar nuevas capas al cine de acción. Tampoco le hace falta. Helander entiende perfectamente que hay ocasiones en las que el cuerpo simplemente pide ver a un tío prácticamente indestructible atravesando una tormenta de balas, cuchillos, explosiones y cadáveres. Porque aquí no hay que buscarle tres pies al gato. Esto es dinamita, cuchillos, sangre y diversión a lo bestia. Una montaña rusa de violencia cafre y espectáculo que sabe exactamente qué tipo de película quiere ser y cumple su cometido a base de dinamita.

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