El Festival B-Retina nos ha brindado la oportunidad de disfrutar de uno de esos festines del mal gusto y la depravación que parecen diseñados específicamente para que un puñado de mentes enfermas se sienten juntas en una sala y salgan de ella con una sonrisa de oreja a oreja. Y Fuck my son! es exactamente eso, una guarrada monumental que no tiene el más mínimo interés en caer bien.
La película parte de una de las premisas narrativas más originales y radicales que hemos visto en los últimos tiempos. No hay una narración convencional, no seguimos a un protagonista durante toda la historia ni tenemos a nadie explicándonos qué está ocurriendo. Somos espectadores de rebote de una sucesión de anuncios y noticias locales que, poco a poco, empiezan a formar un extraño puzzle.
Si hay una productora que nunca ha entendido eso de poner límites, esa es Troma. Y si además hablamos del regreso de Poultrygeist, ya podemos ir preparando el estómago porque la cosa promete venir fuerte.
A Grand Mockery, una auténtica prueba de resistencia que, haciendo honor a su título, parece empeñada en convertir al espectador en el protagonista de su propia gran burla.
Cuando uno se enfrenta a según qué bizarradas japonesas, resulta inevitable echar la vista atrás y preguntarse qué fue de aquellas gloriosas y delirantes sesiones de Japan Madness del Festival de Sitges. Ese cajón de sastre donde cualquier cosa podía suceder y donde la lógica, la vergüenza y, en ocasiones, hasta la cordura quedaban aparcadas en la puerta de la sala. New Group nos devuelve un poquito a ese espíritu.
Hay películas que necesitan cinco minutos para atraparte. Otras, diez. Y luego está Dead Lover, que necesita que hagas un ejercicio de fe, paciencia y, probablemente, desconexión temporal de tu cerebro para intentar entrar en su particular universo.
"Una horda de cangrejos asesinos desciende a una tranquila ciudad costera en la noche del baile de graduación y solo un grupo heterogéneo de parias puede salvar el día."
"Genio absoluto de la animación y de los efectos especiales, y supervisor entre otras criaturas fantásticas de los dinosaurios de Parque jurásico, Phil Tippett ha tardado treinta años en completar Mad God, una película experimental que nos presenta un universo de monstruos y científicos locos. Una campana de buceo desciende en medio de una ciudad en ruinas, mientras el Asesino emerge para explorar un laberinto de paisajes extraños."
FRANCIA BÉLGICA, 2021 TÍTULO ORIGINAL: Titane DIRECTOR: Julia Ducournau GUION: Julia Ducournau REPARTO: Agathe Rousselle, Vincent Lindon, Garance Marillier
"Un padre que busca a su hijo desaparecido. Una niña con el cuerpo de carne y de metal. En su nueva película, Julia Ducournau vuelve a explorar algo que ya había sondeado en Crudo: la actualización de la nueva carne, que confirma a la directora francesa como sucesora del mismísimo David Cronenberg. Titane, la flamante Palma de Oro del pasado festival de Cannes ya está aquí."
"Barry está atrapado en su adicción a las drogas. Después de una nueva cogorza, es secuestrado por extraterrestres. Un alienígena asume entonces el control y lo lleva a dar un paseo por Ciudad del Cabo. Lo que sigue es una avalancha de drogas, sexo y violencia que se desata cuando el turista marciano entra en contacto con el extraño mundo de la humanidad."
Fried Barry era una de las indispensables de Sitges 2020, un bizarro argumento y una potente estética prometían ser un autentico espectáculo para el espectador, y pese a cortocircuitarse alguna vez entre tantas luces de neón, su resultado es satisfactorio y provocador.
Barry, interpretado de forma magistral por Gary Green, es un desperdicio humano, un adicto al alcohol y las drogas, egoísta e individualista, que es abducido por unos alienígenas que toman el control de su cuerpo. De vuelta a la tierra deciden volcarse en el conocimiento de los placeres terrenales, sexo, drogas, fiesta y alcohol, en una noche de puro desenfreno por las zonas mas turbias de Ciudad del Cabo.
Pese a estar volcado 100% en su disfrute, poco a poco va tomando conciencia, y mostrándose más humano, cercano y preocupado por los demás de lo que nunca ha sido, ofreciendo un rayo de luz al cambio y la redención. Mientras tanto una sucesión de escenas locas, bizarras, desagradables e imprevisibles azotan al espectador enlazadas en un montaje adrenalínico, lleno de luces de neón y música electrónica.
Fried Barry es una de las propuestas más arriesgadas y provocadoras de este Sitges 2020, y verla a las 08:15 de la mañana ha sido una experiencia que nos ha dejado el cerebro frito.
The Onania Club es la nueva obra nacida de la enfermiza mente de Tom Six, responsable de la grotesca trilogía The Human Centipede, y especialista en escandalizar al espectador con sus arriesgadas propuestas.
Six habla de su película como “una de las experiencias cinematográficas mas viles e inhumanas de todos los tiempos” y nos presenta un club social compuesto por mujeres que disfrutan y se excitan con las desgracias y miserias del resto de humanos.
Aun sin fecha de estreno oficial, The Oniana Club ya ha mostrado un par de teasers que dejan muy claras cuales son las intenciones de su nueva y escandalosa obra. El reparto está compuesto por Jessica Morris, Darcy DeMoss, Deborah Twiss, Karen Stassman y Flo Lawrence.
“Que te despidan es terrible, pero que lo haga tu marido es motivo de ruptura. El afecto termina definitivamente cuando Lulu descubre en televisión a un misterioso hombre, protagonista de un anuncio que promete una noche con Beverly Luff Linn. ¿El problema? Que Lulu no tiene la pasta necesaria. ¿La solución? Un dinero que su marido ha robado a su hermano, y que un extraño se dispone a recuperar.”
Jim Hosking revoluciono Sitges hace unos años con The Greasy Strangler, una bizarrada escatologica con algunos gags desternillantes, pero acababa volviéndose repetitiva en su afán de escandalizar al espectador.
Con An Evening Whit Beverly Luff Linn confirma que tiene un estilo muy personal y que lo suyo es el absurdo y los personajes grotescos. Posiblemente la película que ha desatado más carcajadas en esta edición del Festival de Sitges.
La productora A24 está detrás de Slice, un slasher que promete ser una de las gamberradas del año. Austin Vesely dirige este film
interpretado por el rapero Chance The
Rapper, Joe Keery, Zazie Beetz y Paul Scheer.
Slice se define
como una burla que se divierte mezclando los géneros de fantasmas, hombres lobo
y traficantes de drogas, confluyendo todos ellos en el asesinato de un pizzero
y en la búsqueda del responsable.
Todavía no hay fecha de estreno establecida y de momento lo único
que se puede ver de Slice es este
curioso teaser.
“Año 2060, el VIH ha
mutado en un gen del que se puede extraer una poderosa droga. La policía
intenta detectar a los portadores del gen. Mientras, la industria farmacéutica
usa a un grupo de personas para que produzcan esperma. El título de la película
no admite dudas: aquí, la cosa va de fluidos, en una orgía visual rodada en
Berlín, una distopía sobre un futuro imperfecto en el que el sexo se pone al
servicio de la economía.”
No tengo demasiado claro que es lo que acabo de ver, una
hora de primeros planos de tíos masturbándose, gente meando en paredes, lujuria
y depravación en un futuro distópico en el que se comercia con los fluidos de
personas con VIH.
Se trata de una distopía muy ciberpunk y feminista que está
narrada como una sucesión de escenas con alto contenido sexual que no tienen por
qué tener relación entre ellas. Más cercana al videoarte que al cine.
ESTADOS UNIDOS, 2017 TÍTULO ORIGINAL: Kuso DIRECTOR: Flying Lotus PRODUCTOR: Eddie Alcazar GUIÓN: David Firth, Flying Lotus REPARTO: Hannibal Buress, George Clinton, David Firth
“Los Ángeles ha vivido
el peor terremoto de toda su historia. Tras el desastre, llega otro desastre,
más delirante. Una red improvisada de televisiones transmite qué pasa con
aquellos que han sobrevivido al terremoto. El artista Flying Lotus debuta en la
dirección con esta película, que mezcla todo tipo de texturas en una orgía pop
que, tras su paso por Sundance, ya le ha valido la etiqueta de culto.”
Dicen que las drogas pueden tener efectos nocivos en la
mente de las personas, si esto es así el director Flying Lotus se ha tomado las suyas y las de medio Estados Unidos
para rodar esta orgía de psicodelia escatológica que supone Kuso.
El film llegaba al
festival con un aura de polémica tras su paso por diferentes festivales, y se
ha visto corroborada con un desagradable festín inconexo de granos, postulas,
esperma, deformidades, pus, drogas, escatología, heces… es probable que
cualquier guarrada que se os pase por la cabeza tenga sus segundos de gloria en
Kuso.
Visualmente lisérgica y argumentalmente vacía, Kuso es una experiencia que hay que
vivir, y donde mejor que en Sitges!
Troma va a lanzar en Blu-ray uno de los films más locos y
bizarros que ha realizado en los últimos años, The Thingy: Confessions of a Tenenage Placenta que estará disponible
para comprar a partir del próximo 14 de noviembre.
“En un mundo retorcido, Marianne da a luz a un niño que nace
muerto, pero la vida encuentra su camino
a través del parto en forma de placenta. Marianne decide cuidar a su placenta
como un ser humano normal; como un joven llamado Luke. Detrás de su fachada
monstruosa, se encuentra una persona (placenta) inteligente y sensible. Luke
lucha por su lugar en un mundo de borrachos, drogadictos, putas y culturistas.
Un mundo insano que lo trata como un monstruo. A medida que esta sociedad
hostil lo empuja hacia el borde, Luke tiene que elegir entre mantener sus ideales
o convertirse en el soldado sin piedad que su madre siempre quiso que fuera.”
The Thingy:
Confessions of a Tenenage Placenta está dirigida por Joël Rabijns e Yves
Sondermeier y cuenta con un reparto formado por Pascal Maetens, Karel
Vingerhoets, Celine Verbeeck, Eline Danasovsky, Sofie Hoflack y Andreas
Perschewski.
“Tenemos la Carne
es la película más transgresora de Sitges 2016” “Tenemos la Carne es una película tan explícita que te piden el DNI
en la entrada” “Tenemos la Carne es
la película que provoca desbandadas entre el público” “Tenemos la Carne es la película….
Y yo me pregunto ¿Tenemos
la Carne es una película? ¿O más bien un intento de arte y ensayo
provocador que ni es arte ni ensayo y sobretodo no consigue provocar aunque ese
sea su único motivo de existencia? Y es que no es posible que una película que
contiene incesto, necrofilia, sexo explicito y canibalismo solo haya conseguido
transmitirme indiferencia e incluso aburrimiento.
En un México
apocalíptico, Mariano pasa los días destilando y bebiendo alcohol, en una casa
que pretende convertir en una cueva con forma de vientre materno. Cuando los
hermanos Lucio y Fauna encuentran el lugar, le piden a Mariano que les acoja. A
medida que la transformación de la casa avanza, el hombre iniciará a los chicos
en una extraña relación sexual.
Este es argumento sobre el que se suceden una serie de
escenas que pretenden ser desagradables e incomodas pero que ante la ausencia
de un contexto que les dé una razón de ser acaban siendo meros gags de pornografía
barata y fallida provocación.
Se pueden buscar diversas interpretaciones de la película
para intentar encontrarle un sentido, como el retorno del ser humano a sus
instintos más primarios a través del simbolismo del útero materno, pero par más
que lo he intentado ninguna de esas posibles interpretaciones justifica el
dantesco espectáculo que nos ofrece el director mexicano Emiliano Rocha en su opera prima Tenemos la Carne.
ESTADOS UNIDOS, 2016 TÍTULO ORIGINAL: The Greasy Strangler DIRECTOR: Jim Hosking PRODUCTOR: Daniel Noah, Elijah Wood, Ant Timpson GUIÓN: Toby Harvard, Jim Hosking REPARTO: Michael St. Michaels, Sky Elobar, Elizabeth De Razzo
The Greasy Strangler
es una de esas rarezas que solo te puedes encontrar en las proyecciones que se
realizan en el prado y que si eres capaz de conectar con ellas las disfrutas
como un enano. En esta ocasión The
Greasy Strangler lo consigue a medias, ya que su disparatada y escatológica
propuesta consigue impactar y divertir en su inicio pero conforme avanza el
film se vuelve repetitiva hasta la saciedad y pierde ese punch inicial que nos había
dejado impactados y con la mandíbula desencajada.
Un padre y un hijo, a cuál de ellos más desagradables, se
dedican a realizar una guía turística de discotecas cuando conocen a Janet, una
joven no menos desagradable, por la que iniciaran una despiadada batalla para
hacerse con su amor. A todo esto la ciudad esta en alerta porque las muertes se
multiplican y se sospecha de un asesino en serio al que se le conoce por el
nombre de el estrangulador sangriento.
El film es una sucesión de escenas escabrosas, escatológicas
y desagradables; la grasa nos saldrá por las orejas, nos cansaremos de ver
pollas gigantes y micropenes, cuerpos imperfectos en todos los sentidos, gore
excesivo y caricaturesco, escenas que entran en un bucle interminable y música machacona.
Como hemos comentado anteriormente el inicio del film es
impactante y consigue captar toda la atención del espectador con un par de gags
memorables y su bizarra propuesta, el problema llega cuando se intenta alargar
la gracia hasta 93 minutos haciéndolo de manera repetitiva y sustentándose solo
en lo desagradable que pueden resultar sus escenas y personajes.
CANADÁ , 2016 TÍTULO ORIGINAL: The Void DIRECTOR: Steven Kostanski, Jeremy Gillespie PRODUCTOR: Casey Walker, Peter Kuplowsky GUIÓN: Steven Kostanski, Jeremy Gillespie REPARTO: Aaron Poole, Kenneth Welsh, Ellen Wong
The Void era una
de las películas que más nos llamaban la atención de Sitges 2016 y ha acaba convirtiéndose
en la primera decepción del primer día de Festival, y es que llega un momento
que no sabe muy bien el rumbo que quiere tomar y conforme baja plantas del
hospital baja su nivel hasta un final que nos deja más bien fríos.
Y eso que los primeros minutos de película prometen muchísimo,
una historia que desde el primer momento engancha y diversos elementos de
misterio que nos hacen estar con los ojos bien abiertos para descubrir que es
lo que está sucediendo. Un policía se topa con un joven herido y lo lleva a un
hospital que se encuentra semi abondonado debido a un reciente incendio.
Al llegar al hospital descubren que están rodeados por un
misterioso grupo de personas encapuchadas armadas con cuchillos y que parecen
no estar dispuestas a que salgan del recinto. A continuación aparece una
misteriosa criatura que se apodera del cuerpo de alguno de los allí presentes,
y por si esto fuera poco también aparecen un par de hombres armados que quieren
acabar con el joven al que el policía llevo al hospital.
En este punto de la película es imposible no estar
sobreexcitado y es que la pantalla se apodera de un delicioso caos que nos
obliga a mirar cada rincón de la misma en búsqueda de más cosas que se ven
salpicadas por litros de sangre y fluidos viscosos que emanan de las deformes
criaturas que aparecen.
Por desgracia The
Void no acaba de decidir que rumbo toma y comienza a mezclar imágenes oníricas
con una trama que se queda a medio camino de muchas cosas y va perdiendo fuelle
hasta que llega a un desenlace que tampoco acaba de convencer.
El film está repleto de referencias, las más claras de ellas
serian Carpenter, Barker, Lovecraft o Fulci, pero
pese a ello para nosotros consigue un aprobado justito ya que sus últimos 20
minutos se nos han hecho muuuy largos.
ESTADOS UNIDOS, REINO UNIDO, 2016 TÍTULO ORIGINAL: 31 DIRECTOR: Rob Zombie PRODUCTOR: Michael Sherman, Kathryn Robson GUIÓN: Rob Zombie REPARTO: Sheri Moon Zombie, Richard Brake, Meg Foster
El 30 de octubre de
1975, cinco trabajadores de una feria de pueblo son raptados y mantenidos como
rehenes una noche antes de Halloween, y son llevados a un recinto secreto
llamado «Murder World». Allí se les informa que deberán participar en un juego
denominado «31», cuyo objetivo es sobrevivir durante doce horas. Esto les
resultará difícil porque en «Murder World» ellos no están solos, de hecho,
serán acosados por una violenta pandilla de payasos asesinos.
Desde que 31 se
estrenó en Sundance el pasado mes de enero y fue abucheada por los asistentes,
el último trabajo de Rob Zombie ha
ido levantando miedos y esperanzas a partes iguales. Esto no es nada nuevo si
hablamos del realizador, casi todas sus películas (6 hasta la fecha) han sido
de las que dividen al público en defensores y detractores de su particular
visión del cine de terror y su personal forma de llevarlo a cabo. El que aquí
escribe entraría dentro de los primeros. Y es que aunque Zombie tiene sus defectos, creo que es un director con un estilo
que dentro de sus registros se desenvuelve de maravilla, que no destaca
especialmente por su originalidad ni la profundidad de sus historias, pero
siempre suelen ser lo que el quería que fueran, y que domina como nadie el
género del Grindhouse y el explotation setentero. Y 31 es exactamente eso: un explotation al estilo Zombie sin pretensiones de llegar a ser
algo más.
El argumento de 31
se resume a lo que dice la sinopsis: un grupo de feriantes es secuestrado la
noche antes de Halloween por un grupo de sádicos que los obligaran a participar
en un juego macabro en el que serán asediados por varios payasos psicópatas en
un lugar llamado Murder World, con la posibilidad de ser liberados si siguen
vivos tras pasar 12 horas. Esto es todo lo que la película ofrece y Zombie se centra en ello sin querer
meter más trama de la necesaria ni giros de guion absurdos o demasiado
complejos.
Es un juego del gato y el ratón donde la gracia reside en
descubrir al próximo enemigo que aparecerá, dejarse llevar por el propio lugar
(de la ambientación hablaré más abajo) e intentar calcular (como si nosotros
mismos fuéramos los apostantes) quien será el próximo en caer y la forma en que
lo hará. Si alguien intenta buscarle algo más que eso a 31, casi mejor le
recomiendo que no se acerque mucho a ella, porque la decepción está asegurada.
Como pone en la ficha, esta película es un Rob Zombie en modo fan-service y en
ella encontraremos todo lo que caracteriza a este director y lo que, en su
mayoría, nos gusta a sus defensores, empezando por una ambientación estupenda
del lugar donde ocurre la acción, una especie de fábrica o complejo industrial
abandonado en el que cada sala parece ser un recoveco de la mente de Zombie. En él encontraremos zonas que
nos resultaran familiares de otros títulos suyos y mucha imaginación a la hora
de decorar y crear esa especie de mundo de pesadilla. Todo tiene un aspecto
macabro, sucio y perverso, acompañando perfectamente la caracterización de los
enemigos y dando pie a que cualquier salvajada sea posible allí dentro.
Unos enemigos que vienen con aspecto de payaso (que como
sabemos todos, son la debilidad del director) y que sin llegar ninguno a los
niveles del capitán Spaulding (ese
será siempre su payaso más recordado, de eso no tengo dudas) están bastante
bien y todos tienen su propia personalidad a pesar de que alguno (en especial
la pareja de Death-Head y Sex-Head) tenga un tiempo bastante
limitado en pantalla. Pero si hay uno de todos ellos que destaca por encima del
resto, ese es Doom-Head. Si por
casualidades de la vida fuera yo el que termina dentro de ese lugar en la vida
real, estoy seguro de que no querría que fuera él quien me matara.
En cierto modo, 31
recuerda bastante a los inicios de Zombie,
tiene ese aspecto císquense y como de pasaje del terror donde lo que prima es
lo salvaje y la falta de moralidad (de eso la peli cargadita, ya sea en forma
de imágenes, referencias o chistes retorcidos) por encima de la historia en sí
misma, algo parecido a lo que ocurría con su opera prima, La Casa de los 1000 Cadáveres (2003). Ojo, eso sí, que nadie se
espere encontrar aquí la nueva Los
Renegados del Diablo por que no se le acerca ni en salvajismo ni en
carisma, que era algo que en aquella rebosaba. Los payasos de Murder World no
son la familia Firefly y no creo que
Zombie lo intente siquiera, son solo
sádicos sin más profundidad, que lo único que quieren es cazar a todo lo que se
les ponga por delante y que nos regalaran algunas muertes bastante burras (tanto
de los protagonistas como de ellos mismos, que aquí reparten y reciben todos
sin excepción) y unos efectos artesanales de la vieja escuela de esos que
tantos nos gustan pero que, por desgracia, a ratos nos costara un poco
apreciarlos bien. Esto se debe a dos motivos. El primero, que el trabajo de
cámara es algo mareante y confuso en las escenas de acción y hay peleas en las
que uno se queda algo perdido intentando ver quien va ganando o de quien es la
sangre que salpica. El segundo (y este no es culpa de Zombie sino de la puñetera MPAA) es la evidente censura que tienen
algunas escenas para evitar a toda costa la temida calificación NC-17.
Con esto no quiero decir que el gore este recortado, haberlo
lo hay, pero se nota que hay planos recortados para poder estrenarla en cines y
algunas muertes ocurren fuera de plano (no sé si porque era así, o si Zombie tuvo que quitarlas para llegar a
la R) pero esto no es nada que se pueda arreglar más adelante con un Director's
Cut. Algo que personalmente espero con muchas ganas y que el propio Zombie confirmó que saldría más
adelante.
Si hablamos de historia, la cinta tampoco es que destaque
demasiado más allá de su premisa y casi todos los personajes son bastante
antipáticos (marca de la casa) haciendo mucho más fácil el pasarlo bien una vez
llega la matanza. El reparto, mezcla de caras habituales en su cine con otras
diferentes, cumple lo justo y necesario para el tipo de film que es 31, muchos destacan más por su
caracterización (un irreconocible Malcolm
McDowell o Pancho Moler como el
polémico Sick-Head) que por su
actuación, destacando eso sí, a Richard
Brakecomo Doom-Head que
protagoniza un par de monólogos bastante buenos (sobre todo el que abre la
película), aunque luego en la práctica nos quedemos con ganas de ver un poco
más.
Su parte final es demasiado simple y algo falta de clímax,
dejando bastante para nuestra imaginación una vez termina el juego y empiezan
los créditos. Tampoco sabremos gran cosa de los que están detrás de ello, de
por si una de las preguntas que me hice durante todo el rato fue como sabían
ellos lo que ocurría sin haber cámaras ni ningún tipo de dispositivo que
les indique como avanza la partida, pero
no creo que sea algo que de demasiado dolor de cabeza si no buscamos más allá
del espectáculo que la película nos quiere ofrecer.
En definitiva, 31
tiene todos los aciertos y fallos habituales del cine de Rob Zombie, siendo casi un fan-service de sí mismo en el que ha
metido todo lo que le gusta y que nosotros queremos ver en un título suyo.
Cierto que el guión no es su mejor baza y sus personajes no tienen tanta gracia
como en su primeros trabajos, pero ha conseguido traer de vuelta ese aura
gamberra y depravada que tenían sus primeras obras, pese a no llegar al nivel
de las mismas. No ha buscado revolucionar ni hacer algo diferente (como si
quiso hacer con su anterior película The
Lords Of Salem, odiada y amada a partes iguales), simplemente ofrece un
pasaje del terror que no busca más que divertir y referenciar sus anteriores
trabajos. No es su mejor película, pero tampoco creo que sea de las peores, es
puro entretenimiento y salvajismo, las dos cosas que caracterizan al director.
Estoy seguro de que cuando 31 se
estrene en el Sitges de este año ocurrirá de nuevo esa división de opiniones
que tanto caracteriza todos sus estrenos, yo de momento y hasta nueva obra,
sigo estando en el lado defensor.
Lo mejor: si te
gustan sus otras películas está seguro que te hará pasar un buen rato. Buena
BSO, una ambientación muy cuidada, escenas salvajes (pese a los recortes) y
demás elementos que suele tener el cine de Zombie.
Un explotation sangriento, divertido y macabro. Lo peor: si por
el contrario, no te gustan sus otras películas, no encontraras nada nuevo o
diferente en 31. El guión se podría
resumir en un post-it, el reparto no pasa de justito y toda la parte final
queda algo a floja en comparación con lo visto anteriormente. Algo más de
clímax hubiera quedado mucho mejor y se nota que han metido mano con la tijera.