SLIDER

20/9/26

BUFFET INFINITY


CANADÁ, 2025


TÍTULO ORIGINAL: Buffet Infinity
DIRECTOR: Simon Glassman
GUION: Simon Glassman
REPARTO: Kevin Singh, Claire Theobald, Donovan Workun
DURACIÓN: 100 minutos

MENÚ CÓSMICO



La película parte de una de las premisas narrativas más originales y radicales que hemos visto en los últimos tiempos. No hay una narración convencional, no seguimos a un protagonista durante toda la historia ni tenemos a nadie explicándonos qué está ocurriendo. Somos espectadores de rebote de una sucesión de anuncios y noticias locales que, poco a poco, empiezan a formar un extraño puzzle.

En el centro de todo tenemos una guerra comercial de lo más peculiar. Por un lado, el Buffet Infinity, un nuevo restaurante que está creciendo como la espuma y comiéndose a toda la competencia. Por otro, Jenny's Sandwich Shop, un pequeño negocio familiar que lleva años sobreviviendo gracias a su clásica receta secreta para la salsa. Una rivalidad aparentemente mundana que pronto empieza a mezclarse con algo muchísimo más grande y, sobre todo, muchísimo más raro.

Porque mientras estos dos restaurantes se pelean por llevarse el gato al agua, un enorme agujero aparece en un parking y empiezan a sucederse misteriosas desapariciones. Y aquí es cuando Buffet Infinity empieza a ponerse realmente marciana, si es que no lo era ya por su estructura.

Personas que desaparecen sin dejar rastro, gente que empieza a levitar, mensajes crípticos escondidos entre anuncios aparentemente absurdos, posesiones y toda una serie de acontecimientos que parecen apuntar hacia algo que escapa completamente a nuestra comprensión. Un auténtico festival de terror cósmico contado de manera indirecta, donde lo inquietante no está tanto en lo que vemos como en lo que intuimos que está ocurriendo detrás de todo aquello. Y es precisamente ahí donde la película encuentra algunos de sus mejores momentos.

Por otro lado, los anuncios no se limitan a los restaurantes. Por ahí aparecen personajes de lo más variopinto, como un abogado con una peculiar deformidad o un vendedor de coches empeñado en luchar contra los estafadores. Pequeñas historias que parecen no tener demasiado sentido hasta que empiezas a entender que forman parte de ese extraño universo que la película está construyendo.

Pero nuestros favoritos son, sin duda, los vendedores de una tienda de segunda mano que anuncian absolutamente todo cantando. Un auténtico despropósito que nos ha regalado algunos de los momentos más divertidos de la película y que demuestra que Buffet Infinity sabe perfectamente que puede jugar con lo absurdo y lo inquietante sin necesidad de escoger siempre entre una cosa y la otra.

El problema es que precisamente esa peculiar estructura termina siendo también su mayor lastre. La idea de contar una historia exclusivamente mediante anuncios y fragmentos de telediarios es tremendamente original y tiene momentos realmente brillantes. Nos encanta que una película de terror se atreva a jugar con el formato y que convierta algo tan cotidiano como un anuncio local en una puerta hacia algo mucho más oscuro. El problema es que, con el paso de los minutos, la sucesión de piezas empieza a hacerse algo cuesta arriba.

Y lo que inicialmente resulta fresco, divertido e intrigante acaba haciéndose un poco de bola. Hay momentos en los que estamos completamente dentro, intentando descifrar cada mensaje, cada desaparición y cada nuevo acontecimiento, mientras que en otros sentimos que estamos esperando a que la película vuelva a encontrar el punto que nos había enganchado. El misterio está ahí, las ideas son interesantes y algunos de los conceptos que maneja son realmente potentes, pero la fórmula no termina de funcionarnos durante todo el metraje.

Una pena, porque cuando aprieta el acelerador y deja entrever ese agujero que parece conectar nuestro mundo con algo mucho más grande, oscuro e incomprensible, consigue crear una atmósfera de auténtico terror cósmico. No necesitamos que nos enseñen al monstruo de turno ni sus tentáculos. Basta con una noticia mal explicada, una persona flotando donde no debería estar o un anuncio que empieza a adquirir un significado completamente diferente para que el asunto se ponga bastante turbio. 

Buffet Infinity es, por encima de todo, una marcianada con una idea detrás que nos parece tremendamente estimulante. Una película diferente, arriesgada y con muy buenos momentos, que juega con el lenguaje de la publicidad y la televisión para construir una historia de terror tan extraña como curiosa.

Pero por mucho que valoremos su propuesta y algunas de las cosas que consigue, no podemos decir que nos haya terminado de convencer. La originalidad está ahí, los momentazos también, pero el conjunto se nos ha acabado haciendo algo pesado y hemos terminado mirando el reloj más de lo que nos habría gustado. Una de esas películas que queremos aplaudir por atreverse a hacer algo diferente, pero con la que, por desgracia, no hemos terminado de conectar.

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