2/3/16

THE HOUSE ON PINE STREET



ESTADOS UNIDOS, 2015

TÍTULO ORIGINAL: The House On Pine Street
DIRECTOR: Aaron Keeling, Austin Keeling
PRODUCTOR: Natalie Jones, Monique Thomas
GUIÓN: Aaron Keeling, Austin Keelingi
REPARTO: Emily Goss, Taylor Bottles, Cathy Barnett
DURACIÓN: 111 minutos
WEB: http://www.thehouseonpinestreet.com/
IMDB: http://www.imdb.com/title/tt4085238/

VALORACIÓN6.5/10

TERROR DEL DE TODA LA VIDA




Jennifer una joven que lleva siete meses de embarazo, regresa a su ciudad natal en Kansas después de una crisis nerviosa inesperada. El hacer frente a sus miedos de la maternidad, una relación tensa con su marido y la presencia dominante de su propia madre, Jennifer lucha por recuperar el control de su vida. Pero cuando comienzan a suceder extraños fenómenos en su casa de alquiler, Jennifer empieza a temer que pueda ser acosada.


Tengo que reconocer que realmente nunca he sido demasiado fan del subgénero de casas encantadas. Si es cierto que en la historia del cine de terror se han dado títulos muy destacables y que, si sabe jugar bien sus cartas y crear una buena atmosfera, no tengo problema alguno con él aunque no termine de entusiasmarme. Lo malo es que en los últimos años la cantidad de refritos con el mismo esquema y los mismos patrones han acabado saturándome y haciendo que me aparte bastante de los títulos que entran dentro de esta categoría, incluyendo sus clásicos golpes y subidas de volumen. Ni la archiconocida saga Insidious de James Wan llegó a tirarme demasiado más allá de entretenerme lo justo y no asustarme ni un poco, y eso solo en sus dos primeras entregas, la tercera ni la he visto. Creo que la única que llego a hacerme sentir algo y que entraría dentro de la categoría sería Expediente Warren (o The Conjuring, curiosamente del mismo director) que aunque de nuevo usaba el patrón clásico y algo oxidado ya, aparte de entretenida sí creo que supo sacarle provecho a la trama y al caso en que se basaba la película y crear algún momento inquietante sin necesidad de subir el volumen a todo trapo para dejarnos sordos. Todas estas reservas han servido para que aun sin haberme maravillado, The House On Pine Street sí me ha parecido una sorpresita muy agradable dentro de sus limitaciones.

La película de los hermanos Keeling no inventa nada nuevo ni utiliza un esquema demasiado diferente a las ya nombradas (familia o en este caso pareja que se muda a su nueva casa huyendo de algún hecho traumático y allí empiezan a experimentar extraños sucesos) pero aun y siguiendo el mismo patrón, creo que sabe aportar la dosis justa de personalidad e ingenio para que, sin utilizar elementos demasiado originales, la cinta termine siendo efectiva y atrapante mezclando (acertadamente casi todo el rato) la paranoia, el miedo y lo paranormal.


El argumento nos presenta a una pareja, Jennifer y Luke, que esperan su primer hijo y que después de un incidente terminan pasando de vivir en Chicago a una casa en el pueblo natal de ella. Una vez allí como no podría ser de otra forma, Jennifer empezará a ver que hay algo raro en su nueva casa (de la que por cierto, está deseando marcharse incluso antes de que empiecen a pasar cosas inexplicables) y comenzara así un viaje que se debatirá entre la locura y la cordura para ver que está pasando entre esas cuatro paredes. Como veis la trama es la misma de siempre en este tipo de películas y el esquema a seguir también, entonces ¿que tiene The House On Pine Street como para que destaque por encima de las otras cientos de películas que salen de la misma temática? En mi caso, ha habido dos puntos que la han hecho sobresalir por encima del resto: saber crear una atmosfera agobiante y paranoica (incluso a plena luz del día) y saber compaginar bien el drama y el terror en lo referente al personaje de Jennifer, siendo a través de ella que experimentamos todo lo que ocurre. Veremos todo a través de sus ojos, por así decirlo, y dudaremos cuando ella lo hace llegando a plantearnos varias dudas sobre que es real y que no y de esa manera no ser simples espectadores de como ella es acosada por espíritus o si por el contrario está poco a poco volviéndose loca.

Antes he dicho que uno de los motivos de que no me entusiasme demasiado este subgénero es por el tema de que basan sus puntos fuertes en alargadas escenas de “suspense” que luego rematan con el subidón de volumen que, más que asustar, te destroza el tímpano ya estés en un cine o tengas lo altavoces muy altos. Pues por suerte para todos los que odiéis esto os puedo asegurar que en The House On Pine Street esto no ocurre casi nunca, y digo casi porque si es cierto que oiremos golpes y sonidos chirriantes pero nunca son el eje central de la escena ni el elemento usado para dar miedo. Los hermanos Keeling prefieren ir tanteando poco a  poco de un momento cotidiano a uno algo más extraño sin necesidad de efectismos demasiado bruscos y basándose en los sutiles movimientos de cámara o los momentos en los que habitualmente en otras cintas de género no ocurriría nada (se utiliza mucho la luz del día a la hora de asustar, casi más que la noche en sí) para intentar inquietar y, aunque no siempre salgan bien parados, en la mayoría de casos este apartado funciona.


También les doy bastante merito a la hora de crear confusión y paranoia haciéndonos dudar en varios momentos de si todo está en la mente de Jennifer o si realmente en la casa pasa algo que nadie más que ella parece notar. Durante casi todo el visionado es posible barajar varias opciones y las situaciones nos hacen saltar de una a otra cada dos por tres, algo que me gustó bastante ya que no todo se reducía a esperar el próximo sobresalto entre momentos aburridos sin interés y esto es gracias al personaje de Jennifer y a la estupenda, y versátil, interpretación de Emily Goss. Es ella quien carga con todo el peso dramático de la película, pasando por varias fases a lo largo de la historia y defendiendo bien la papeleta en cada una de ellas, aportando así un interés añadido a la trama incluso cuando el tema sobrenatural o los momentos inquietantes no están presentes. Llegó un momento el que conecté con ella (a pesar de, en mi opinión, no ser un personaje especialmente simpático) y si conseguís eso, el juego que propone la cinta os llevará tan locos como a ella intentando saber que es real y que no. El resto del reparto tampoco desentona aunque tienen menos minutos en pantalla y como ya digo todo recae en Jennifer, pero ahí tenemos a su sufrido marido, Taylor Bottles, a la molesta de su madre, una irritante Cathy Barnett o al curioso (e importante) personaje de Jim Korinke.

Pero como no todo puede ser bueno, The House On Pine Street también tiene sus carencias y algún fallo por ahí. Lo principal es que al huir de los efectismos facilones y mal resueltos, la cinta tiene que tomarse su tiempo (cosa que no me parece mal) pero que en este caso, uno va desenvolviendo el paquete tan despacio, y sacando pinceladas de información de aquí y allá, que espera que el resultado sea algo glorioso, y al final se queda en algo demasiado simple. Es uno de esos casos en los que yo por lo menos, gracias a su desarrollo y a sus “pistas” auguraba algo mucho mejor de lo realmente nos cuenta al final la película. No es que desentone o no encaje, pero me supo a poco y además creo que no fue la forma más correcta de cerrar la mezcla del tema de la locura con lo sobrenatural, bien por mis expectativas mentales por culpa del planteamiento o bien porque realmente no funciona, eso lo dejo a vuestra elección cuando lo veáis. Todo terminó siendo algo confuso y alargado (esos fundidos a negro terminan sobrando y dan sensación de que nunca termia del todo) y aunque tampoco suela molestarme, en este caso tantas preguntas sin respuesta y el final tan abierto me dejaron algo indiferente e inconscientemente, eso le baja algo de puntuación a la película en general.


Destaco: Su manera de inquietar y hasta asustar sin necesidad de recurrir a los manidos trucos de siempre y que cuando lo hace sepa darle su toque personal para que no quede todo en un susto más de los miles que ya conocemos. El personaje interpretado por Emily Goss y su evolución están muy bien narrados y sabe balancearse entre el drama y el terror de forma acertada (como ya hiciera The Babadook, por poner un ejemplo) y sin flaquear en ninguno de los dos. La atmosfera que crea tiene un aroma clásico que lejos de parecer un refrito, funciona.

Le sobra: Su duración puede parecer un poco excesiva para lo que al final se cuenta (15 minutos menos no le habrían venido mal) y hacia su último tercio el buen balance que he nombrado empieza a flojear por culpa de no saber muy bien por dónde tirar, alargando la película y quitándole el buen ritmo que llevaba hasta entonces. Sin llegar a estropearla del todo, sí que le hace perder calidad a un título que mejor resuelto habría sido uno de los más interesantes del año. Lástima que el cierre aunque no desentone del todo, no esté a la altura.