17/3/16

AVA'S POSSESSIONS



ESTADOS UNIDOS, 2016

TÍTULO ORIGINAL: Ava’s Possessions
DIRECTOR: Jordan Galland
PRODUCTOR: Maren Olson, Carlos Velazquez
GUIÓN: Jordan Galland
REPARTO: Louisa Krause, William Sadler, Lou Taylor Pucci
DURACIÓN: 89 minutos
WEB: http://avaspossessions.com/
IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3727982/

VALORACIÓN5/10

UN RESACÓN DEL DEMONIO



Ava se está recuperando de una posesión demoníaca. No recuerda nada de lo que sucedió pero se ve obligada a asistir a un grupo de apoyo de Poseídos Anónimos. Ava deberá lucha para volver a conectar con sus amigos, recuperar su trabajo y averiguar de dónde salió la enorme mancha de sangre de su apartamento.



A día de hoy poco nuevo se nos puede ofrecer en cuanto a posesiones y exorcismos se refiere, hemos visto tal cantidad de títulos y posibilidades que estamos curados de todo el impacto que puedan causar. Desde su vertiente más seria tratada hace ya más de treinta años en el clásico de William Friedkin (El Exorcista), pasando por lo gamberro y lo bizarro gracias a la opera prima de Sam Raimi (Posesión Infernal) y apareciendo después varios sucedáneos del estilo de ambas (tantos que no podría nombrarlos todos) tocando puntos de vista algo diferentes como el cine judicial (El Exorcismo de Emily Rose) y algunos más actuales como el found footage (The Last Exorcism). La lista es larga, muy larga, y la cantidad de películas que terminan quedándose en una mala copia sin gracia es tal, que casi diría que me alejo de cualquier cosa que lleve en el titulo las palabras posesión o exorcismo, y si me acerco lo hago con bastante recelo. Por eso cuando leí sobre el título de hoy y sobre su argumento sentí un pequeño halo de esperanza ya que después de mucho tiempo alguien se atrevía, por poco que fuera, a tocar un punto de vista diferente (o que por lo menos yo no había visto en mi vida) sobre este tipo de películas. Lástima que sin ser un desastre absoluto y con bastantes puntos positivos, Ava’s Possessions termine destacando más por su idea, que por su contenido.

¿Qué ocurre una vez el exorcismo ha terminado y la victima ha quedado libre? Todos conocemos la parte de los gritos, los rezos, el latín, las chicas contorsionistas en camisón y los líquidos supurando de sus cuerpos, pero, ¿qué viene después de ello? Sobre esta idea juega el título de Jordan Galland, empezando directamente donde el resto de cintas acabarían. Tras una breve introducción en la parte final de su exorcismo, se nos presenta a Ava, una chica que acaba de descubrir que ha sido poseída y que, una vez liberada, deberá hacer frente a todo lo que hizo mientras estaba en ese estado (que no es poco) y arreglarlo, para intentar así volver a recuperar su vida mientras recibe la ayuda de un grupo de “Poseídos Anónimos”.


La premisa es interesante y hasta cierto punto refrescante, y lo cierto es que durante una parte de la cinta estos adjetivos se mantienen todo el rato. Ava’s Possessions es otro ejemplo de cómo ir de más a menos, para luego remontar mínimamente al final. Asistimos desde el primer momento a un mundo donde las posesiones son algo común y socialmente conocido (que no aceptado) y entramos directamente a la recuperación de Ava, seguimos sus pasos para intentar reencauzar su vida otra vez y evitar que le vuelva a pasar lo mismo a través de unas reglas del grupo de ayuda al que asiste como parte de su tratamiento. Al margen de lo que pueda parecer por su argumento, Ava’s Possessions es una comedia negra y no un drama, se enfoca más desde el lado satírico que desde el serio, cosa que no me parece mal, pero a causa de ello termina derivando a unos caminos que poco a poco hicieron que me desenganchara de ella cada minuto que pasaba. Se nos enfoca esta parte como una especie de Resacón en las Vegas, donde la protagonista descubre pistas de cosas que ocurrieron durante su posesión y todos los líos en que se metió e ir descifrándolos para así poder superarlo. Esta parte funciona bien durante su primera media hora, pero llegados a cierto punto la cinta pasa a tocar temas tan dispares entre sí como el thriller policiaco, la prostitución, las traiciones familiares, las maldiciones, el crimen organizado y hasta una especie de Síndrome de Estocolmo hacia el diablo por parte de una de las chicas del grupo.

No es que tenga muchos problemas con las mezclas bizarras y absurdas, de por si muchas de las ideas que se tratan en Ava’s Possessions me gustan, pero lo cierto es que llegados a mitad de película la cosa se me hizo un poco cuesta arriba. El batiburrillo aparte de no tener mucho sentido, abandonaba la idea inicial de la película y la dejaba casi en un segundo plano, (llega un momento en que la posesión es casi lo de menos) pasando más por el thriller que por el terror o la comedia negra con la que daba inicio la cinta. Estoy seguro de que así era como el director quería hacerla y le aplaudo por ello, pero su estilo personal y su estrambótica trama terminaron superándome. No quiero decir que me haya parecido un mal film (de por si le doy el aprobado, aunque sea justito) pero si es verdad que esperaba otra cosa y que al final me encontrado con una especie de broma “colorida”, contada de forma caótica y sin demasiado sentido que con cuatro ideas propias, cosas de otros títulos y un estilo de lo más personal técnicamente hablando nos regala una mezcla que desde luego no es para todo el mundo.


Uno de los puntos que para mí le restan bastante a la película (más allá de su extraña mezcla y desarrollo) es la actriz principal, Louisa Krause (quién ya me “falló” como protagonista en la desastrosa The Abandoned aka The Confines) que interpreta a la peculiar Ava. No es que la chica sea de las peores actrices que he visto, ni mucho menos, pero sí creo que le falta carisma y bastante credibilidad para estar en una cinta de este estilo. Tiene escenas en las que se defiende pero la mayoría de veces no hacía más que transmitirme indiferencia y lo peor es que cuando si interpretación es más convincente (cuando esta poseída) los minutos en pantalla son muy escasos. El resto del reparto aunque pintoresco no están nada mal, encontramos caras conocidas en papeles pequeños como William Sadler en el papel del orientador de “Poseídos Anónimos”, Deborah Rush como la irritante madre de Ava o Lou Taylor Pucci en una papel bastante metido con calzador y que no aporta demasiado a la trama, pero que por ahí anda también. Ninguno desentona realmente ya que la cinta es tan peculiar que da la sensación de que todo tiene cabida, aunque eso no quita que asistamos a momentos de auténtica sobreactuación. En cuestiones técnicas el film aprueba con nota, tiene un ambientación muy currada, llena de luces de neón, colores chillones e iluminaciones antinaturales que ayudan a entrar en el aire bizarro de la propuesta, al igual que sus maquillajes (los pocos que salen) que se alejan de lo ya visto en otras posesiones y aportan algún momento bastante original, aunque sean escasos y a cuentagotas. La banda sonora también es acertada y junto con la ambientación le dan buen empaque al film y un estilo de lo más personal, cosa que como ya he dicho, por desgracia no siempre funciona del todo.

Poco más puedo deciros de Ava’s Possessions, por ahí he leído opiniones de todo tipo, desde excelentes hasta personas que la tratan de porquería hacia abajo. Yo la verdad es que días después de haberla visto, sigo pensando que tenía mucho potencial tanto en su idea como en su punto de vista y su atmósfera, pero que pasado el impacto inicial y una vez la trama decide jugar a policías y asesinos, para mi va perdiendo fuelle y termina desinflándose. Si es cierto que hacia el final remonta un poco con alguna revelación que para algunos será forzada y para otros no (las opiniones van de un lado a otro) pero que a mí por lo menos me sirvió para salvar el conjunto y darle el aprobado justito que creo que merece ya sea como película o como experimento del director, que si puedo asegurar que ha tenido las narices de hacer la película que le ha dado la gana para contar lo que quería y como él quería, de eso no me cabe duda.


Le suma: Las ganas de hacer algo diferente tratando un tema tan manido y la habilidad del director para imprimir su estilo en cada fotograma, tanto en el argumento como en el apartado técnico. La premisa y el planteamiento son de lo más originales pese a que su desarrollo no siempre este a la altura, nos da un enfoque diferente y una mezcla de ideas que pocas veces se ha visto en el cine de posesiones. Que Jordan Galland haya hecho lo que ha querido.

Le resta: Que definitivamente no es un título para todos, puede saturar como en mi caso llegados a cierto momento ya que la trama va desarrollándose sin un hilo argumental demasiado claro (saber que paso, aprender del grupo de poseídos, ganar la batalla con su familia, echar un polvo, todo tiene cabida) y eso hace que se resienta poco a poco. A Louisa Krause el protagónico le queda algo grande, dejando a la protagonista falta de carisma.