11/10/16

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JAPÓN, 2016

TÍTULO ORIGINAL: Kurîpî: Itsuwari no rinjin
DIRECTOR: Kiyoshi Kurosawa
PRODUCTOR: Hiroshi Fukasawa, Setsuko Sumida, Satoshi Akagi
GUIÓN: Kiyoshi Kurosawa, Chihiro Iked
REPARTO: Hidetoshi Nishijima, Teruyuki Kagawa, Yûko Takeuchi
DURACIÓN: 130 minutos
WEB: http://creepy.asmik-ace.co.jp/
IMDB: http://www.imdb.com/title/tt5215952/

VALORACIÓN4.75/10


CREEPY RESOLUCIÓN



Creepy es nuestra segunda decepción consecutiva con un thriller asiático en Sitges 2016 tras la fallida Museum. La nueva obra de Kiyoshi Kurosawa recupera la elegancia y la pausa de sus mejores películas pero peca de exceso de metraje y de una historia que acaba resultando inverosímil.

Un inspector de policía se ve obligado a abandonar el cuerpo tras un incidente con un delincuente que acaba en tragedia. Se muda junto a su mujer a un nuevo pueblo y comienza a  trabajar como profesor de universidad. Allí coincide con un antiguo compañero de profesión que le habla sobre un trágico suceso sin resolver y comienzan a investigarlo. Paralelamente a esto su mujer comienza a entablar amistad con su misterioso vecino.


El film arranca de manera muy prometedora, buena historia, buen ritmo y unos personajes perfectamente definidos, en especial el del tétrico vecino que nos  tiene en vilo mientras se desmenuza su personalidad y sus verdaderas intenciones. Cuando todas las cartas están encima de la mesa y la acción debe de comenzar la película se vuelve completamente inverosímil, como se resuelven las situaciones es muy poco creíble y nuestro interés en el film decae ya que es imposible que nos creamos nada de lo que estamos viendo.

Uno de los puntos fuertes de Creepy es la malsana atmósfera que consigue crear durante los dos primeros tercios del film sin contar demasiado, solamente con unos acertadísimos planos y unas convincentes actuaciones. Como hemos comentado anteriormente destaca el personaje del vecino, interpretado por Teruyuki Kagawa y que consigue sacarnos de quicio con su inexplicable actitud y sus desconcertantes acciones.

Pero todas estas buenas maneras se van al traste porque llega un momento en que no consigo creerme la historia, lo que hace que me sienta engañado y mi actitud cambie radicalmente ante lo que estoy viendo hasta caer en el más puro aburrimiento y desear que esta penosa resolución llegue a su fin.