26/2/16

RATTER



ESTADOS UNIDOS, 2016

TÍTULO ORIGINAL: Ratter
DIRECTOR: Branden Kramer
PRODUCTOR: David Bausch, Ben Browning
GUIÓN: Branden Kramer
REPARTO: Ashley Benson, Matt McGorry, Kaili Vernoff
DURACIÓN: 80 minutos
WEB: https://www.facebook.com/RatterTheMovie/
IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3836512/

VALORACIÓN1/10

CYBER-ABURRIMIENTO




Emma es un estudiante que vive sola en la ciudad de Nueva York. Sin que ella sea consciente, está siendo observada por un desconocido, gracias a que piratea su ordenador, su teléfono y otros dispositivos conectados a internet... Pero para el desconocido observar no es suficiente y pasará de lo virtual a lo físico.

No es ningún secreto que soy un fiel seguidor del formato found footage, ya sea en estilo de falso documental, metraje encontrado o como en este caso, cámaras web y de móvil hackeadas. De por sí, muchas de las películas que más me han llegado a inquietar e incluso asustar en los últimos años han sido rodadas en este formato (The Poughkeepsie Tapes, The Tunnel o las más recientes The Taking Of Deborah Logan o Hangman) y algunas de ellas me parecen casi casi una maravilla pese a las limitaciones que tienen debido a su escaso presupuesto. Más bien creo que en estos casos es una ayuda, ya que obliga a los directores a usar su ingenio y nuestra sugestión para incomodar, pese a que la sobreexplotación del subgénero en estos últimos años (donde han salido títulos de este tipo hasta de debajo de las piedras) haya hecho que cada vez nos encontremos con más películas fallidas por culpa de desarrollos repetitivos y aburridos que parecen copiar todos una y otra vez, que cintas efectivas que sepan aprovechar bien las posibilidades que da este subgénero y sacarle partido. Ratter, el título que hoy nos ocupa, es una nueva (y fallida) muestra de lo que acabo de decir.  


Que su argumento no sea nada original no tiene por qué ser un problema, de nuevo remarco que este género lo que más necesita para funcionar es ingenio y ganas de hacer algo que, a pesar de parecer cotidiano y común, te haga conectar con lo que estás viendo y sufrir llegados a cierto punto de la trama. La mayoría de casos bien resueltos no contaban con una historia demasiado llamativa ni diferente, pero si era necesario que todo se viera natural (indispensable en un film de este formato) y que transmita la sensación de que podría pasarte a ti fácilmente, creo que para eso sirve el grabar “cámara en mano”. Ratter solo cumple esto a medias (y sin demasiadas ganas) y es que además lo hace de una manera tan simple, anodina y aburrida, que realmente no sé por dónde sacar algo bueno o destacable de ella. No fui capaz en ningún momento de conectar con lo que ocurría ni interesarme por ello, y no porque este mal hecho o no sea creíble, sino porque es un refrito de situaciones vistas en miles de otros found footage pero rodadas sin gracia y con una especie de “miedo” a ser demasiado ofensivo cuando el tema que trata pedía a gritos algo más incómodo y termina quedando en mera superficie.

Se nos presenta la historia de Emma y aunque de primeras uno piense que poco a poco el interés por ella ira subiendo nada más lejos de la realidad. La chica es guapa y por suerte nunca llega a hacerse pesada ni insoportable, pero ahí termina todo lo que llama la atención. Su nueva vida no me interesó, sus amigos no me interesaron y sus líos amorosos tampoco, con lo cual lo único que podía hacer era esperar a que el acosador fuera haciendo de las suyas y ver en que evolucionaba la cosa una vez que el suspense hiciera acto de presencia. Pero es que ahí Ratter también falla estrepitosamente, limitándose a llamadas sin respuesta, emails pornográficos y ah, preparados, regalarle una cuchilla para depilar (menuda manera tan fina de decirle a alguien que le sobran pelos). Bueno también le mata al gato pero vamos, el colmo de la originalidad si no has visto nunca en tu vida una cinta de género, claro está.  Y no esperéis que pase como en otros found footage que llega el final y todo se dispara, porque aunque si ocurre algo (¡aleluya!) no compensa para nada la hora y veinte que llevamos perdida.


Por poner un ejemplo reciente, Hangman trata algo bastante parecido y sin ser ninguna maravilla sí creo que sabe jugar bien sus cartas y aprovechar lo cotidiano para inquietar, de por si a día de hoy le daría algún punto más del que le puse (y gracias a Ratter, algún otro de propina) pero como no puedo estar cambiando las notas cada dos por tres solamente diré que aquel si era un buen ejemplo de acoso en tu propia casa que, además, perdura en mi cabeza días después. También podría nombrar Megan Is Missing que toca temas parecidos (además de la inseguridad que los desconocidos de internet y los pederastas) y aunque también es algo anodina de primeras sabe guardarse un as en la manga que hace que, años después, todavía tenga imágenes de ella grabadas en la retina. Incluso The Den con toda su locura final es un mejor ejemplo de cómo enfocar el tema del cyber-acoso y sus peligros en la era moderna.  Y podría seguir sacando ejemplos y comparaciones y, en mi opinión, todas quedarían por encima (cuando no, se la comerían directamente) de esta Ratter que más allá de la baza de contar con una actriz conocida y bastante popular no tiene absolutamente nada más que ofrecer.

En cuanto a la actriz en cuestión, Ashley Benson (conocida para muchos por la serie Pequeñas Mentirosas y por estos lares, por ser una de las integrantes del cuarteto de la interesante y gamberra Spring Breakers), he de decir que es lo único que podría salvar de la quema ya que, como he dicho más arriba, al menos no hace que su Emma sea insoportable (algo común en el subgénero) y aunque no sea demasiado espabilada tampoco quieres que acabe empalada al final de la película. La chica le da naturalidad y es fácil pensar que sería víctima de algo así pero nunca llega a despuntar realmente y no por su culpa, sino porque tanto el guion como el personaje no tienen nada de donde rascar, aburridos y planos. Tampoco aportan nada el resto de personajes siendo el único conocido un simplón Matt McGorry que algunos (donde me incluyo) lo podréis conocer gracias a la serie Orange Is The New Black.


Algo que rescatar: Si no estáis demasiado puestos en este tipo de formato y no os habéis comido literalmente todo lo que va saliendo es posible que si le encontréis la gracia y os parezca algo original por cómo está rodada, pero para los más fieles del found footage esto es un refrito demasiado cansino y aburrido. Igual el exceso de títulos ha hecho que yo no sea capaz de sacarle nada bueno, todo es posible, pero realmente más allá de Ashley Benson que aunque no sobresale al menos no molesta, poco o nada más me parece interesante en ella. Eso sí, para los más “salidillos” no esperéis que por el tema del acoso vayáis a ver cacho cada dos por tres, también os llevareis una decepción. Media pantorrilla y un pie, ahí lo dejo.

El desastre: Sus pocas ganas en general de intentar salirse de los tópicos más quemados del formato, la continua sensación de que todo está hecho para no molestar a nadie y más destinado a una sesión de cine de MTV que una película de terror en general. No arriesga ni utiliza bien el formato más que para facilitarse la producción y tanto el acosador como sus apariciones (que alguna hay) son aburridas y sin ningún tipo de impacto. De por sí es de las pocas veces que ni la muerte de un animal me importa y he de reconocer que con esos temas (y mira que siendo seguidor del cine de género, estoy más que acostumbrado) lo paso bastante mal y aquí ni eso, es que todo me producía indiferencia. Dura poco más de una hora y veinte y tuve que verla en tres veces por que me dormí dos de ellas, con eso ya lo digo todo.