19/1/14

+1



ESTADOS UNIDOS, 2013

TÍTULO ORIGINAL: +1
DIRECTOR: Dennis Iliadis
PRODUCTOR: Tim Perell
GUIÓN: Dennis Iliadis, Bill Gullo
REPARTO: Rhys Wakefield, Ashley Hinshaw, Logan Miller
DURACIÓN: 95 minutos

VALORACIÓN: 4.5/10

TEORIA DEL CAOS JUVENIL



Si viajas en el tiempo no toques nada. Esto es una  máxima que conocemos de sobras gracias al cine y a sus películas sobre viajes en el tiempo, teoría del caos, agujeros de gusano y efectos mariposa, películas que en su mayoría suelen ser de mi agrado y que bien desarrolladas suelen tener la capacidad de conseguir que le dé al tarro durante varias horas. Las tenemos accesibles para todos los públicos como El Efecto Mariposa, para ingenieros como seria Primer, que se han convertido en clásicos como Donnie Darko, en las que prima la acción como es el caso de El Sonido del Trueno, joyas como Triangle e incluso ejemplos nacionales como la infravalorada Los Cronocrímenes de Nacho Vigalondo.


El film que nos atañe en esta crítica lleva la teoría del caos a un nuevo terreno, la comedia juvenil y ¿las invasiones alienígenas?, pero lamentablemente el resultado no es del todo satisfactorio. Y es que +1 se queda en lo superficial de muchos de los aspectos tratados en la película para centrar todos sus esfuerzos en la historia de amor de sus dos protagonistas principales, algo que se acaba convirtiendo en aburrido y previsible.

Un pequeño meteorito traspasa nuestra atmosfera hasta impactar con la tierra. Nadie se percata de ello y de él surge “algo” que se desplaza a través del cableado eléctrico provocando pequeños apagones que a su vez provocan saltos en el tiempo. Paralelamente a esto se está celebrando la mayor fiesta adolescente del año, un evento en el que están todos los jóvenes de la ciudad y en el que el alcohol, las drogas y el sexo son sus elementos principales.


+1 se centra en cuatro de estos jóvenes, todo ellos perfectamente estereotipados:  David (Rhys Wakefield) el antihéroe que ha perdido a su novia por besarse con otra y que no dudara en utilizar los saltos temporales para recuperarla sin ningún tipo de escrúpulos,  Jill (Ashley Hinshaw) la novia en cuestión que intenta rehacer su vida y no es consciente de lo que está sucediendo a su alrededor, Teddy (Logan Miller) el adolescente poco popular al que sus hormonas le piden sexo y que tendrá que convencer al resto de que algo extraño está sucediendo y  Brenda (April Billinsley) la típica marginal que intenta ser reflexiva e introspectiva, pero que acaba resultando un peñazo de tía, no me extraña que no tenga amigos.

La película se desarrolla mediante diferentes saltos temporales, algo que acaba convirtiéndose en repetitivo y aburrido ya que en la mayoría de casos no aportan nada nuevo, simplemente reafirmar lo que ya sabíamos una y otra vez hasta llegar a un desenlace sin alma y previsible. Y es una lástima, porque las posibilidades del film habrían sido infinitas si hubieran decidido decantarse más por la vertiente de la ciencia ficción y las duplicidades de sus personajes.


El responsable de esta arriesgada pero desafortunada obra es el griego Dennis Iliadis, al que conocemos por el remake que dirigió en 2009 de La Última Casa a la Izquierda y que en esta ocasión se ha encargado también del guion de la película que en ciertos aspectos, y salvando las distancias, nos recuerda al clásico de Don Siegel La Invasion de los Ladrones de Cuerpos.

En el apartado interpretativo no hay nada que destacar, actuaciones planas que no consiguen transmitir nada al espectador y que no logran que empatizemos con ninguno de los personajes, por no hablar de los secundarios que en su gran mayoría resultan patéticos.


+1 puede servir como acercamiento light a los espectadores que no estén familiarizados con los films de viajes en el tiempo y teoría del caos, ya que es de comprensión muy sencilla en comparación a otras obras que tratan estos mismos temas científicos. En cambio si buscas algo con lo que rebanarte los sesos no estas ante la mejor opción, ya que +1 es una comedia adolescente con tintes de ciencia ficción que se quedan flotando en su superficie.