8/10/15

HELLIONS



CANADÁ, 2015

TÍTULO ORIGINAL: Hellions
DIRECTOR: Bruce McDonald
PRODUCTOR: Paul Lenart, Frank Siracusa
GUIÓN: Pascal Trottier
REPARTO: Chloe Rose, Robert Patrick, Rossif Sutherland
DURACIÓN: 80 minutos
VALORACIÓN: 7/10

UNA PARANOIA CON IDAS Y VENIDAS



Una adolescente embarazada (Chloe Rose), debe sobrevivir a una infernal noche de Halloween en la que tres desconocidos juegan contra su voluntad a un malvado "truco o trato"...


Después de muchísimo tiempo sin escribir ni reseñar ninguna película, hoy estoy aquí para intentar defender un título que desde que salió no ha hecho más que cosechar críticas negativas por donde ha pasado. Y digo intentar porque, aunque a mí me ha parecido de lo más estimulante, Hellions es una película que coge un buen planteamiento (o dos, según se mire) y ella solita se encarga de destrozarlo según pasan los minutos. Sé que esto puede parecer chocante si miramos la nota que le he puesto, así que voy a explicar lo mejor que pueda porque Hellions me ha convencido a pesar de ser una cinta totalmente fallida en su desarrollo.
Lo primero que quiero destacarle al título de Bruce McDonald es su ambientación; desde que empieza se respira Halloween en cada fotograma, y esto es algo que se mantiene durante sus escasos 80 minutos. Las decoración, el ambiente rural e incluso la apariencia física atemporal de la protagonista nos trasporta rápidamente al mundo de atardecer eterno que nos propone el director. Quizá no tanto al principio, donde la película es más común y no destaca demasiado, pero una vez entramos en materia, es fácil conectar con ese mundo de pesadilla.


Y es que aunque la cosa empieza como un simple juego de truco o trato, poco a poco va derivando en algo mucho más extraño y siniestro, y es ahí donde creo que destaca y a la vez se estrella estrepitosamente. Me explico, el director coge un punto de partida ya visto mil veces y le da una vuelta de tuerca convirtiéndolo en una especie de mal sueño propio de Halloween, en el que unos niños bastante cabroncetes deciden hacerle la vida imposible a una pobre chica que se ha quedado sin caramelos. Hasta aquí todo bien, pero es que no contento con eso, hacia la mitad de la película nos mete otro giro de los acontecimientos, oscureciendo más si cabe la trama y para su desgracia, haciéndola perder el rumbo en varias ocasiones. El tema de la home invasión funciona bien de primeras y la evolución que da es satisfactoria, el problema viene cuando se quiere unir todo ello con el embarazo accidental de la protagonista.
Lo curioso es que por separado, las dos ideas que se plantean me convencen. Eso hace que en momentos puntuales todo tenga sentido y funcione a la perfección, metiéndonos de verdad en la piel de la protagonista y en ese mundo de pesadilla que es Hellions; pero otras el director no tiene muy claro cuál de los dos caminos le interesa más y termina tambaleándose entre ambas ideas sin acertar del todo en ninguna. Su argumento no es su mejor baza y tampoco le han venido nada bien las comparaciones con Truco o Trato (están a años luz una de la otra) pero creo que más allá de la festividad y del aspecto de los niños, no tienen mucho en común.


Si he notado en cambio, referencias a Los Chicos Del Maíz, Los Extraños o incluso a Pesadilla en Elm Street por el ambiente en el ocurre la acción (da la sensación de que cualquier cosa es posible) como si de un mal sueño se tratase. Esto, de nuevo, es algo que juega a favor y en contra, pues aunque parece realmente que estemos dentro de una pesadilla, narrativamente todo termina yéndose a tomar por saco. En su parte final es donde más flojea Hellions, ya que la confusión es tal que uno ya no sabe cómo tomarse la película. Pero aún y con todo lo que he nombrado, el viaje que se nos propone logro convencerme con todas sus idas y venidas, me metí de lleno en el mundo de estos ángeles caídos lo suficiente para darme por satisfecho.
Técnicamente la película cumple sin más, no tiene grandes alardes más allá del aura onírica que rodea toda la aventura (ayudada por una banda sonora a base de cánticos que le va perfecta) y sus escasos efectos especiales convencen. No tenemos demasiados personajes y a parte de los niños, que consiguen llegar a incomodar, toda la acción recae en la joven Dora, interpretada correctamente por Chloe Rose. La chica cumple con lo que la película necesita sin llegar a destacar demasiado en ninguna escena pero haciendo palpable su confusión respecto a lo que ocurre, sin caer en exageraciones.  El único rostro conocido del reparto es Robert Patrick, cuyo personaje existe para que entendamos algo mínimamente.


Podría continuar escribiendo sobre Hellions y creo que seguiría sin dejar demasiado claro si me ha parecido o no una buena película (de la misma forma que el director se tambalea entre sus dos ideas) lo único que puedo decir es que me deje llevar por ella y la disfruté, aun a sabiendas de que tiene más carencias que aciertos y todo termina tirando más a lo que podría haber sido que a lo que es realmente. Pero en mi caso, los buenos momentos y las escenas bien resueltas superan las absurdeces de la trama y los vacíos argumentales. Más que recomendárosla o no, lo que puedo hacer es avisaros de que si la veis, lo mejor es no tomárosla demasiado en serio y disfrutarla como un viaje irregular al interior de una pesadilla propia de la noche de Halloween. Y sobre todo, dejar fuera de vuestra mente Truco o Trato porque si no el visionado será una batalla condenada desde el minuto uno; juegan en ligas diferentes.
A destacar: Todo el aura que la rodea desde que empieza hasta que termina; la locura que produce entrar al mundo de atardecer perpetuo que nos propone el director y que consiga captar de maravilla la esencia de lo que sería una pesadilla. El juego que propone de primeras funciona estupendamente gracias a las referencias y por separado, la idea que plantea más tarde también tiene momentos de grandeza. Algunos de los niños dan verdadero mal rollo.
Mejor olvidar: Su argumento algo tramposo y confuso así como su narrativa. La eterna dualidad entre las dos ideas del director, que termina llenando la película de vacíos argumentales y momentos sin sentido. Su escaso presupuesto y sus pretensiones tampoco juegan demasiado a su favor y da la sensación de que todo podría haberse exprimido más.