4/4/16

BASKIN



TURQUÍA, 2015

TÍTULO ORIGINAL: Baskin
DIRECTOR: Can Evrenol
PRODUCTOR: Mike Hostench, Tolga Erener
GUIÓN: Ogulcan Eren Akay, Can Evrenol
REPARTO: Gorkem Kasal, Ergun Kuyucu, Mehmet Cerrahoglu
DURACIÓN: 97 minutos
WEB: http://www.baskinthemovie.com/
IMDB: http://www.imdb.com/title/tt4935418/

VALORACIÓN6.5/10

EL INFIERNO EN LA TIERRA



Un grupo de inocentes policías en turno de noche reciben una llamada que los lleva hasta el medio de la nada para investigar un incidente. Acabarán en unas ruinas laberínticas de un terrorífico grupo de culto y se sumergirán en un mundo sangriento y de violenta locura.

Mucho se ha hablado (desde que se estrenó en el pasado festival de Sitges 2015) sobre Baskin, el polémico título turco dirigido por Can Evrenol que en su día levanto un hype inmenso en las redes al publicar su primer e intenso trailer. Ha sido uno de esos títulos que dividen a los aficionados entre los que la adoran y los que la odian y no es para menos ya que, aunque de primeras parecía que sería todo un despliegue frenético de horror, sangre y locura (que lo tiene, eso que quede claro), Baskin no es una película hecha para contentar a todos, sobre todo si no eres de los que tienen paciencia y saben apreciar que las cosas se vayan cociendo a fuego lento. La cinta de Evrenol da lo que uno busca, pero se toma el tiempo y las licencias que quiere para hacerlo y poder contar su historia de una forma bastante personal.


El argumento de Baskin es tan sencillo y breve como parece por su sinopsis. “Cinco policías reciben una llamada que les lleva a las puertas del mismísimo infierno”, tan claro y simple como eso, no esperéis que ocurra mucho más en la película. No hay grandes misterios, ni una trama demasiado potente (más allá de su premisa), ni sorpresas o giros argumentales. En cuestiones de trama Baskin es lo que es: un viaje a la locura que utiliza sus armas, lo psicológico y lo físico, para hacernos partícipes del sufrimiento de los protagonistas y llevarnos con ellos hacia un mundo donde solo hay dolor y muerte. Podríamos decir que la cinta está divida en 3 partes: una primera que utiliza los diálogos de los policías para ayudarnos a conocerlos mejor y darles personalidad (restaurante y viaje), una segunda que sirve como introducción a lo que está por venir e ir creando atmósfera (accidente y entrada al edifico) y un acto final que abandona la parte psicológica para centrarse en sentir el horror real de la situación (el culto y sus rituales).

La primera parte, como ya se ha dicho en muchos sitios, puede recordar vagamente a las cintas de Tarantino (personajes entre lo divertido y lo odioso hablan de sexo, putas y brutalidad sin tapujos) y nos ayuda a entrar un poco dentro de este grupo de policías, que en mitad del turno de noche se toman un descanso para contar batallitas en una aislada cafetería a la vez que provocan algún que otro altercado. Este primer tramo es el que más puede cansar a los que vayan con prisas y ansia de sangre, ya que el film se toma las cosas con calma hasta que los personajes se lanzan a la carretera y tras un accidente anticipamos lo que está al caer.


A partir de ahí Baskin empieza a coger fuerza y a cada minuto va creando una atmósfera que crece y se aprieta hasta hacerse asfixiante, donde cada nuevo plano nos da una pista de que lo que vendrá no será nada agradable de ver. Una vez los policías entran en el ruinoso edificio las cosas se ponen cada vez más feas, cada paso que dan se hace eterno esperando ver que será lo que encontraran al final del pasillo y una vez se desata el caos (con un breve momento que se pasea entre la tortura sexual extrema y la necrofilia) la violencia que reinaba en el ambiente desde el minuto uno se hace real y lo psicológico de su primera mitad deja paso a lo visceral y lo aberrante del último acto. No quiero dar muchos detalles porque su trama no tiene demasiado donde sacar, lo que importa aquí es lo que uno siente al ver Baskin y para ello es mejor no saber demasiado, dejar que el viaje fluya y horrorizarnos ante lo que vemos.

El punto fuerte de Baskin es claramente su atmósfera, que desde el principio transmite una sensación de violencia insalubre que va creciendo hasta explotar una vez el culto hace acto de presencia. La luz, la fotografía, los maquillajes, las música, todo está hecho para crear una sensación de incomodidad y asco que se transmite de maravilla en cada fotograma y Can Evrenol puede que no sea un maestro escribiendo, pero sabe transportarnos a su mundo de locura de una forma tan directa que uno no puede hacer más que aplaudir (a la vez que se asquea) con cada escena que pasa. También utiliza el tema onírico (hay tramos que podrían estar creados por el mismísimo Rob Zombie) jugando con ello y aportando varias lecturas (aparte de la locura) a lo que está ocurriendo en pantalla, sobre todo con uno de los personajes.


Es curioso porque aunque la primera mitad de cinta sea la más tranquila (dentro de lo que es Baskin, quiero decir) también es la más coherente, ya que una vez comienza el festín apenas entenderemos nada de lo que pasa ni por qué ocurre, pero ahí reside parte de la gracia del film, en el desconcierto y el miedo a lo desconocido, los actos de una secta liderada por un ser entre humano y demonio que parece sacada del mismísimo infierno con un propósito que desconocemos a pesar de que algunos actos nos den pequeñas pistas y todo se reduce al caos, la muerte y lo grotesco, dejando de lado la lógica y la búsqueda de motivos. Solo sentimos y sufrimos con lo bizarro que Baskin nos ofrece y alimentamos nuestro lado morboso con cada imagen que vemos. Si intentamos buscar más allá no sacaremos nada en claro y lo más probable es que terminemos frustrados intentando sacar conclusiones lógicas de ella.

Por todo lo dicho anteriormente pienso que Baskin no es para todos. No llega a ser la aventura frenética y ultra-gore que prometían sus avances, ni tampoco una historia con trasfondo psicológico a la que sacarle un mensaje. Se tambalea entre las dos sin decidirse en ningún momento hasta que al final termina aplastando nuestras ideas y conclusiones con su potencia visual y su cargada atmósfera, donde poco a poco la lógica y la coherencia van dejando paso al más puro caos y a una violencia que, lejos de tener un motivo, simplemente sirve para hacernos sentir en nuestras carnes lo que sería entrar en esa especie de infierno en la tierra.

Can Evrenol tiene más ganas de hacernos sufrir que de contarnos algo realmente y su propósito lo consigue con creces a lo largo de todo ese viaje grotesco e insano que es Baskin.


Lo que atraerá: La facilidad del director para, desde el principio, meternos esa mala sensación en el cuerpo y como la hace crecer con cada acción que ocurre. A través de su atmósfera consigue transmitir incomodidad y mal rollismo de una forma magistral, apretando cada vez más hasta hacerla explotar en su última parte. No tiene miedo de nada y lo demuestra con cada acto que vemos, llegando al límite de lo grotesco y lo desagradable. Las sensaciones (más malas que buenas) son lo que predomina al margen del guión y eso lo hace de maravilla.

Lo que ahuyentará: Su ritmo es más lento de lo que uno podría pensar y se toma las cosas con calma hasta darnos lo que esperamos de ella, jugando con lo real, lo personal, lo onírico y lo atmosférico para hacernos partícipes de su locura. No es un film que tenga un argumento demasiado elaborado más allá de las 3 líneas de su premisa, si buscas algo que te sorprenda con algo más que sus imágenes es probable que Baskin termine sabiéndote a poco. Cumple con su cometido, pero su estilo bastante personal la aleja del típico cine de horror al uso.