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18/8/26

EL FINAL DE OAK STREET


ESTADOS UNIDOS, 2025


TÍTULO ORIGINAL: The End of Oak Street
DIRECTOR: David Robert Mitchell
GUION: David Robert Mitchell
REPARTO: Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella
DURACIÓN: 99 minutos

FAMILIA FELIZ, DINOSAURIO HAMBRIENTO



Hay películas que me gustaría que existiera una máquina del tiempo únicamente para poder volver a mi infancia, coger un bol de palomitas debajo del brazo y ponerme delante del televisor para disfrutar de ellas como si fueran el mayor acontecimiento cinematográfico de mi vida. El final de Oak Street habría acabado con la cinta completamente desgastada de tanto rebobinarla.

Estamos ante una aventura familiar con espíritu ochentero que recupera ese maravilloso cine de pandillas, peligros y criaturas sin necesidad de ponerse nostálgica y recordarnos constantemente que estamos viendo una película ambientada en esa época. Aquí no hay que buscar referencias cada cinco minutos ni convertir la nostalgia en el protagonista. Lo importante es la aventura.

Y vaya aventura. Porque El final de Oak Street no se casa con ninguno de sus personajes. Y eso, cuando tienes dinosaurios campando a sus anchas, siempre es una estupenda noticia. La película no escatima en muertes ni en situaciones de auténtico peligro, consiguiendo ese equilibrio tan complicado entre cine familiar y espectáculo de género que tanto echábamos de menos.

Además, tiene una virtud que agradecemos especialmente, no pierde el tiempo. No necesita veinte minutos de exposición para explicarnos hasta el último detalle de su universo. De repente estamos metidos hasta las rodillas en el caos y nuestra única preocupación es exactamente la misma que la de los protagonistas: sobrevivir.

A partir de ahí, la película se convierte en un maravilloso festival de estímulos, aventuras, dinosaurios y situaciones cada vez más descontroladas. Una de esas experiencias que funcionan mejor cuando simplemente te dejas llevar y disfrutas del viaje sin buscar explicaciones.

Quizá no estemos ante la película más profunda ni necesitemos que lo sea. El final de Oak Street quiere que volvamos a sentirnos como niños delante del televisor, esperando descubrir qué demonios va a aparecer en la siguiente esquina. Y nosotros encantados.

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