Con El segundo acto, Quentin Dupieux nos vuelve a invitar al teatro del absurdo, esa sala sin salida donde la risa es incómoda y la lucidez parece una trampa. Esta vez, el escenario es literal: un restaurante en medio de la nada, cuatro actores esperando su escena... y lo que empieza como melodrama barato se descompone rápidamente en un juego metacinematográfico sin red ni salvavidas.
"Su insaciable productividad creativa hace que este año tengamos no una, sino dos películas de Quentin Dupieux. En Fumer fait tousser, el genio galo se adentra en el universo de los héroes enmascarados, en concreto, el de cinco justicieros conocidos como Tabac Force, que se instalan en un retiro espiritual para hacer team building... al menos hasta que un villano decide aniquilar la tierra."
"Conseguir vivienda hoy en día es una auténtica odisea; quizá por esto, Alain y Marie no dudan en comprar una casa que lo tiene todo, incluso un sótano con extrañas propiedades. Poco a poco, Marie se irá haciendo adicta a adentrarse en la planta baja de su nuevo hogar, mientras la pareja se debate entre compartir o mantener el secreto del lugar con sus nuevos vecinos. Quentin Dupieux nos brinda una deliciosa sátira sobre la obsesión con la juventud."
"Un grupo de artistas en residencia se dispone a poner en escena una performance llamada catering sónico, pero el escritor contratado para documentar todo el proceso pronto comienza a sentir una indigestión. La nueva película de Peter Strickland es una comedia gore, sobre el arte y la comida, en la que el director de Berberian Sound Studio no olvida su querencia por la experimentación sonora."
TÍTULO ORIGINAL: Bullets of Justice DIRECTOR: Valeri Milev GUION: Valeri Milev, Timur Turisbekov REPARTO: Danny Trejo, Timur Turisbekov, Doroteya Toleva
Tirando la memoria atrás, no me viene a la cabeza haber visto anteriormente ninguna película proveniente de Kazajistan, creo que lo más cerca que he estado del cine del país asiático es Borat... Así que ponemos remedio a ello, y nos estrenamos con Bullets of Justice de Valeri Milev, al que si que conocíamos por sus anteriores obras, Re-Kill y Camino Sangriento 6.
Lo primero que tiene que quedar claro es que no estamos ante un producto "serio", si no que se trata de una propuesta grindhouse repleta de efectos especiales cutres, actuaciones horribles, errores de montaje y ningún tipo de vergüenza en mostrar una locura tras otra, sin necesidad de buscar una coherencia entre ellas. Otra cosa que tenemos que tener clara es la poca presencia de Danny Trejo, ya que su imagen aparece en todos los posters y sinopsis del film, y apenas aparece dos minutos contados en pantalla.
La acción nos traslada a un futuro post apocalíptico, tras la III Guerra Mundial el orden en la Tierra a cambiado y pasa a estar dominada por unos cerdos mutantes, mitad persona, mitad cerdo, surgidos de unos experimentos militares que pretendían crear super guerreros porcinos para combatir al rival.
Dentro de este caos, queda un pequeño grupo de humanos que han conseguido vivir en la sombra y combatir para intentar que todo vuelva a ser como antaño. Rob Justice y su hermana de prominente bigote, Raksha, intentan dar con la "cerda madre" para acabar con su hegemonía y que dejen de reproducirse.
Con este loco argumento, afrontamos una sucesión de escenas pasadísimas de rosca en las que veremos cerdos voladores, robots, un Cristiano Ronaldo de Aliexpress, personas teletransportándose, un villano en tanga, desnudos varios y como hemos dicho anteriormente, un par de minutos del gran reclamo de la película Danny Trejo.
Durante muchos minutos Bullets of Justice consigue captar nuestra atención y que nos lo pasemos muy bien con su absurda propuesta, pero llega un momento que la formula se agota, y la inclusión de elementos como la teletransportación hace que el interés se vaya diluyendo, hasta su desenlace, que como el resto de la película, no hay por donde cogerlo.
"Cuando dos amigos ingenuos, Jean-Gab y Manu, encuentran una mosca gigante atrapada en el maletero de un automóvil, deciden entrenarla con la esperanza de ganar mucho dinero. Primero fue una rueda (Rubber), luego una chaqueta (La chaqueta de piel de ciervo), y ahora es un moscardón enorme; de la mente del genio Quentin Dupieux llega otra joya con un inesperado protagonista."
Hace ya diez años que Quentin Dupieux irrumpía con fuerza en el alma de todos los sitgeros con su opera prima, Rubber, una oda a lo absurdo, en la que una rueda con poderes de telequinesia campaba a sus anchas mientras un grupo de personas observaban sus andanzas como meros espectadores de su bizarro espectáculo.
Desde entonces, raro ha sido el año que no ha desembarcado en Sitges con una nueva obra, llegando a su momento más álgido el año pasado con Le Daim, film en el que un excelente Jean Durjadin se convertía en serial killer para complacer a su chaqueta de de piel de ciervo. Este año, su ración de absurdo nos la suministra en forma de buddy movie, en la que dos amigos que podrían ser perfectamente dos descartes del casting de 2 tontos muy tontos, se encuentran una mosca gigante en el maletero de un coche y deciden amaestrarla para enseñarle a robar y así conseguir que desaparezcan sus carencias económicas.
Con esta premisa podéis imaginaros lo demencial de la propuesta de Dupieux, que se ve agravada por un personaje excepcional interpretado por una magnífica Adèle Exarchopoulos, del que no vamos a contaros nada para que descubráis vosotros mismos sus fascinantes particularidades.
Mandibules muestra una historia de amistad sincera entre dos amigos no demasiado espabilados a los que todo les va bien y luchan por un absurdo sueño sin pensar en nada más que el éxito. Quizás sea la película más accesible de Dupieux hasta la fecha y la que nos unirá a todos bajo un mismo grito de guerra....taureau!!!! (o como decimos por aquí togooooo)
"Georges tiene 44 años, y su chaqueta es de piel de ciervo. Es más, su cazadora le habla. Y Georges está dispuesto a hacer lo que sea por esta preciada pieza de ropa. No hacen falta más presentaciones: vuelve Quentin Dupieux, con una película con aires de autorretrato y con un Jean Dujardin que brinda uno de los papeles de su vida."
¿Qué harías por tu mejor amiga? ¿Y si tu amiga es una chaqueta? ¿Y si te pode que acabes con el resto de chaquetas del mundo?
Ver la última obra de Dupieux se ha convertido en una cita obligatoria en muchas de las últimas ediciones del Festival de Sitges, y es que al director francés o lo odias o lo amas, y nosotros claramente nos situamos en el lado de los que disfrutamos como enanos con su personal surrealismo.
En esta ocasión coquetea con el slasher, ofreciendo el que va a ser el mejor serial killer de Sitges 2019, Jean Dujardin, que asume todo el peso en pantalla y ofrece una notable actuación interpretando a uno de los personajes más excéntricos de su carrera.
Pese a lo radical de su propuesta, no acaba en un chiste fácil y mantiene el tono durante todo su metraje sin hacerse repetitiva y sacándonos siempre una amplia sonrisa.
BÉLGICA, 2019 TÍTULO ORIGINAL: De Patrick DIRECTOR: Tim Mielants GUIÓN: Benjamin Sprengers, Tim Mielants REPARTO: Kevin Janssens, Pierre Bokma, Ariane van Vliet
"Patrick vive con sus padres en un campin naturista. Cuando su padre fallece, todos esperan de él que se haga cargo del lugar. Sin embargo, Patrick tiene la cabeza en otro lado: ha perdido su martillo favorito. Obsesionado con recuperar el objeto perdido, iniciará una búsqueda tan concreta como metafísica. Este retrato tragicómico de un hombre peculiar llega de la mano de los productores de Bullhead y del director de Peaky Blinders."
Nulo interés es el que ha conseguido despertarme Patrick a lo largo de sus interminables 97 minutos. El dueño de un camping nudista muere, y su hijo al que le faltan un par de hervores se dedica a buscar de manera psicótica un martillo que a perdido en lugar de preocuparse por la gestión del lugar, algo que aprovechan un grupo de residentes para intentar hacerse con el poder del camping. Esto es todo lo que ofrece la película, esto y gente desnuda.