SLIDER

22/6/26

THE FURIOUS


CHINA, HONG KONG, 2025


TÍTULO ORIGINAL: Huo zhe yan
DIRECTOR: Kenji Tanigaki
GUION: Tin Shu Mak, Zhilong Lei, Kwan-Sin Shum
REPARTO: Miao Xie, Joe Taslim, Enyou Yang
DURACIÓN: 117 minutos

CAOS, PUÑETAZOS Y NI UNA PUTA PAUSA



Hay películas que necesitan media hora de drama para justificar cada puñetazo. The Furious pasa de todo eso. Niña secuestrada, padre desesperado y una misión muy sencilla: encontrarla y repartir estopa por el camino. Fin del planteamiento. Dos líneas de guion convertidas en la gasolina perfecta para prenderle fuego a una auténtica locura de acción.

Porque aquí hemos venido a lo que hemos venido. A darnos de hostias.

Y The Furious entiende perfectamente que, cuando las coreografías están a este nivel, no hace falta mucho más. Artes marciales, combates cuerpo a cuerpo, persecuciones y enfrentamientos que desafían cualquier ley física conocida. Personajes que reciben golpes capaces de mandar a cualquiera al hospital y, dos segundos después, están de nuevo repartiendo como si nada. Y nosotros encantados.

Cuchillos, pistolas, ballestas, botellas, cualquier cosa sirve para convertir una pelea en un festival de creatividad homicida. ¿Qué tienes una bicicleta a mano? Pues también vale. Aquí no existe el concepto de objeto cotidiano, todo es un arma potencial y cualquier escenario puede convertirse en un ring improvisado.

La película no da tregua. Encadena combate tras combate con una energía descomunal y una puesta en escena que busca constantemente subir un peldaño más en la escalada de locura. Cuando crees que ya no pueden apretar más el acelerador, vuelven a pisarlo. Y otra vez. Y otra.

Es de esas películas que se disfrutan con una sonrisa de oreja a oreja mientras piensas: “¿Pero cómo coño han hecho eso?”

Y entonces llega la batalla final.

Una auténtica barbaridad. Gigantesca, agotadora, salvaje y absolutamente épica. Un último asalto que parece diseñado para dejar al espectador físicamente exhausto y que funciona como la guinda perfecta a este festival del mamporro.

The Furious no pretende reinventar el cine de acción. Tampoco lo necesita. Quiere que te sientes, te agarres a la butaca y disfrutes viendo a gente extremadamente cabreada darse de hostias de todas las maneras imaginables.

Cine de acción puro y duro. Del que se ve con los ojos como platos y una sonrisa. Una película destinada a convertirse en título de culto y que, con la distribución adecuada, podría ser un auténtico fenómeno de masas.

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