21/7/13

BAD KIDS GO TO HELL



ESTADOS UNIDOS, 2012
TÍTULO ORIGINAL: Bad Kids Go To Hell
DIRECTOR: Matthew Spradlin
PRODUCTOR: Brad Keller, Barry Wernick
GUIÓN: Matthew Spradlin, Barry Wernick
REPARTO: Amanda Alch, Marc Donato, Augie Duke
DURACIÓN: 91 minutos

VALORACIÓN: 2/10

A ESTOS NIÑATOS LOS MANDABA CON LOS CURAS PARA QUE APRENDAN



En estos días a cualquier cosa le llaman comedia negra, solo hay que ver este esperpento para darse cuenta de ello. Ni comedia, ni slasher, ni thriller, lo único que he visto es a una panda de niñatos mimamos echándose sus tonterías en cara y acabando muy mal por su falta de neuronas. Encima dicen que está basada en una novela gráfica la cual no he leído pero espero que sea mejor que su adaptación al séptimo arte, aunque tal logro no es muy difícil de conseguir.

El argumento es irrisorio: una panda de chavales de un colegio ultrapijo y ultracaro quedan castigados en la biblioteca para que reflexionen o vete tú a saber para qué ¿no os suena de algo? Pues debería porque es extremadamente similar al de El club de los cinco de la cual incluso intentan burlarse pero que luego copian casi plano por plano, aunque añadiendo muertes y un supuesto poltergeist de por medio eso sí.


Pero aun pareciendo mentira no es solo que el argumento sea horrible, sino el guión que lo desarrolla es tan lineal y vacio que hace llorar al niño Jesús. Toma a la incoherencia por bandera, creyendo que así juega con el espectador cuando este lleva media película dormido porque no hay quien se trague tantas coincidencias y altercados que parecen sacados de la misma mente pensante que las muertes increíbles de la saga Destino Final.

Que esa es otra, las muertes a cual más boba y peor hecha (lo de los efectos especiales es tema aparte) llevándose la palma la del chico negro, ole las narices del flipado al que se le ocurrió, es tan falsa que cualquiera sin saber nada de anatomía te diría que es física, biológica y humanamente imposible, además que dejes de fumar crack antes de trabajar que es malo para tu salud y la nuestra.


Y la guinda de este hermoso pastel son los actores, unos treintañeros encarnando a chavales de instituto (como es tradición) que ponen en el asador más histerismo que saber hacer, se ve que como mucho han hecho un curso de interpretación tres minutos antes de empezar, y con respecto a ellos ¿es cosa mía o la chica que hace de Verónica se parece a Fairuza Balk?

Sea como sea es una total pérdida de tiempo que si todavía os lo estáis planteando por supuesto que no da risa, aunque se dejen la piel (es un decir) en crear flashbacks churros llenos de imposibles. Y por cierto se me olvidaba un detalle y es que como en toda película protagonizada por hormonas con patas que se precie, la música está compuesta por una mezcla bipolar de rock con chunda-chunda todo a un volumen escandalosamente alto para evitar las cabezadas que provoca todo lo demás y que por tanto llega a ser muy molesta. Para todo lo demás, revisad otra película que hay muchos peces en el mar más sabrosos que este.